En la escena del crímen

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Kurt Highes, sargento de la Guardia de Puerta de las Tormentas, se agachó para inspeccionar los cuatro cuerpos carbonizados. Por la forma en la que estaban dispuestos, habían salido despedidos desde el centro de la habitación. La explosión se produjo allí, y debió de ser tremenda. Poco quedaba de sus rostros para ayudar en la identificación.

-¿Ninguno de ellos pertenecía al servicio de la mansión? -increpó Kurt a uno de los hombres de armas al servicio de Andrea Rockstead.

El mercenario, que tenía más aspecto de matón que de soldado, se encogió de hombros.

-Yo no los he visto nunca. Y hay pocos sirvientes en esta mansión, además de nosotros.

Kurt levantó la vista a su interlocutor.

-Las Flechas Rojas, ¿no es así?

-Así es. El mejor cuerpo de seguridad de toda Media Esuarth -asintió el mercenario con claro orgullo.

Kurt continuó examinando la escena sin añadir nada más. Los pedazos de cristal se mezclaban con los tablones rotos de lo que habían sido las mesas y muebles. Todo estaba cubierto de numerosas manchas de diversos colores oscurecidos por el fuego. El olor era espantoso.

Entonces se detuvo. Un amasijo de pieles calcinadas cubría una de las mesas que todavía se sostenía en pie. Parecían haber sido puestas allí con delicadeza, como si alguien hubiera tenido extremo cuidado con lo que sea que habían envuelto.

-Entiendo que esto forma parte de lo que había traído la mensajera herida -comentó dirigiéndose de nuevo al mercenario.

-Sí, eran buenas pieles. La explosión no logró quemarlas.

-Ni tampoco lo que contenían, entiendo…

El hombre de armas no contestó, encogiéndose de hombros. Kurt ya se había encontrado muchos puntos grises en este caso. Muchos de ellos le recordaban a operaciones del mercado negro: una mensajera que llega con las últimas horas del día, un grupo de ladrones dentro de la mansión, nadie sabe qué se estaban disputando… Cualquier guardia estaría interrogando a todos los habitantes de la mansión en busca de contradicciones en sus historias.

Pero la mansión pertenecía a Andrea Rockstead, Ingeniera Jefe y Miembro del Consejo de Media Esuarth. La estudiosa no se había mostrado excesivamente preocupada por los acontecimientos, y Kurt quería mantener su puesto en la guardia.

¿Qué hay de la mensajera? ¿Cómo evoluciona? -preguntó mientras recogía aleatoriamente algunos de los restos de la explosión. “Evidencias”, le habían pedido.

-Los sacerdotes dicen que se recuperará, pero que la explosión le dejará secuelas. Todavía está inconsciente.

-Sobrevivir a una explosión así es más de lo que cualquiera de nosotros podría pedir. Liveta debe tenerla en gran estima.

Ambos abandonaron la habitación y atravesaron el rellano alfombrado hasta las escaleras que llevaban al primer piso. Los recibió una sonora y característica carcajada femenina que Kurt reconoció al instante. También reconoció otra voz profunda y rota por los años de abuso del tabaco. Kurt no pudo evitar maldecir en voz baja, lo que provocó una mirada divertida por parte de su acompañante. Sin detenerse a añadir nada más, Kurt se acercó hasta la pareja y se cuadró en un saludo marcial.

Johann Bolton, Comandante de la Guardia de Puerta de las Tormentas, asintió con aire cansado e indicó a su subalterno que podía relajarse. Ante él, Andrea Rockstead continuaba con su animada diatriba, narrando su versión de los hechos.

-Tuvimos muy mala suerte -hablaba con rapidez, casi con nerviosismo, como si intentase que sus palabras fuesen a la misma velocidad a la que iban sus pensamientos-. Había pasado todo el día intentando refinar una sustancia altamente volátil para aumentar la temperatura a la que se llevaba a cabo la reacción explosiva. Llevaba toda la tarde trabajando en mi laboratorio, pero la mensajera llegó justo cuando estaba tomándome un refrigerio. Muy necesario, por otro lado, porque apenas había comido en todo el día con la emoción de los avances que había ido logrando.

>>Ni siquiera me dio tiempo de verla. Estaba a punto de salir de las cocinas cuando el laboratorio explotó. Todos nos tiramos al suelo, por miedo a que algo nos golpeara. Yo me metí debajo de la mesa. Fue una buena decisión: las ollas cayeron causando un gran estrépito, y…

-La mensajera, Andrea -lo interrumpió Johann, intentando guiar el relato.

-Sí, y subí hasta el laboratorio para ver qué había pasado. Allí encontré los cinco cadáveres y el cuerpo, todavía con vida, de la chica. Por supuesto, llamé a los sacerdotes de Sior inmediatamente. Parece que han podido atenderla a tiempo.

-¿Habéis dicho cinco cuerpos? -interrumpió Kurt esta vez, sorprendido. Andrea asintió, pero antes de poder añadir nada más Kurt se dirigió a su superior-: Tan solo hay cuatro cuerpos en el laboratorio, señor. Es posible que uno de ellos haya logrado huir.

-No me había fijado -añadió Andrea, sorprendida-. ¿Había un hombre pequeño, delgado y con cara de rata entre los muertos?

-Queda poco que permita distinguirlos, pero creo que ninguno de los cuerpos que hay allí es así.

Un corto y meditabundo silencio siguió las palabras de Kurt.

-¿Qué hay del mensaje que iban a entregarte, Andrea? ¿Has podido recibirlo? -preguntó Johann.

-No, aún no he podido hablar con la mensajera. No sé qué traería -contestó Andrea. Parecía que empezaba a cansarse del interrogatorio.

Kurt recordó entonces los restos de pieles que había visto en el laboratorio. Parecían haber envuelto algo importante, y habían sido tratadas con sumo cuidado. El sargento tragó saliva. Sin dejar de observar la aparentemente honesta sonrisa de Andrea, decidió guardarse sus pensamientos.

-¿Qué sabemos de la mensajera, entonces? -volvió a intentarlo Johann.

Kurt asintió y respondió con rapidez:

-Sólo sabemos que llegó a la ciudad ayer a última hora, pero no sabemos desde dónde. La vieron por primera vez en el mercado, preguntando por un guía que lo pudiese llevar hasta la mansión. No se detuvo a descansar. Hay rumores de que la vieron también en dirección a los Barrios Bajos, pero si es así no se detuvo mucho tiempo.

-Llegó aquí después del atardecer, si os sirve -añadió Andrea-, y ahora, si no tenéis más preguntas, debo volver a mis experimentos.

-¿Tus experimentos? El laboratorio está destrozado.

Andrea se encogió de hombros.

-Ya he pedido que me traigan muebles, herramientas e ingredientes para continuar por donde iba. Hoy me traerán la mayor parte y todo debe quedar perfecto. Será necesario que supervise la instalación.

Johann Bolton asintió y suspiró.

-Me parece que ya hemos acabado aquí Highes. Volvemos a la casa de guardia.

El sargento se cuadró y se marchó para cumplir la orden.

——-

-Así que Andrea recibió su paquete -una seductora voz de mujer escapaba bajo los pliegues de una amplia capucha de color gris.

El guardia asintió, incómodo. Se esforzó en cubrirse con su capa, intentando pasar desapercibido al grupo de guardias que salía en aquellos instantes de la mansión de Andrea Rockstead. Entre ellos pudo identificar al Comandante de la Guardia. Un sudor frío recorrió su espalda.

-Debo irme -anunció, pero una sonrisa gélida de labios llenos y dulces lo detuvo.

-Has hecho un buen trabajo -dijo la mujer, y le tendió una pequeña bolsa en la que tintineaban un buen puñado de monedas-. Seguiremos en contacto.

El guardia anónimo tomó la bolsa y asintió. Acto seguido echó a correr con la intención de interceptar al grupo donde se suponía que debía estar esperándolo. Una ambiciosa mirada de ojos claros lo acompañó a lo largo del camino.

——-

Autor: Ricardo García
Mansión de Andrea Rockstead. Distrito Gubernamental de Puerta de las Tormentas. Media Esuarth, Reino de Entanas.
35 de Ragniar del 1487 d.S.


En este relato presentamos las conclusiones y la siguiente escena a los acontecimientos ocurridos durante el librojuego “Un Misterioso Encargo”, que presentamos en el fin de semana de del 4, 5 y 6 de Mayo de 2018 en el FicFest de Sevilla.

“Un Misterioso Encargo” sigue las aventuras de esta misteriosa mensajera en su viaje hasta Puerta de las Tormentas para entregar un misterioso paquete a la Ingeniera Jefe de la ciudad. A través de las decisiones del jugador, la historia podía tener un final u otro.

Las conclusiones presentadas en este relato son el producto de las decisiones de las 89 personas que terminaron la aventura durante ese fin de semana. Son esas acciones las que quedan establecidas en la historia de Puerta de las Tormentas, y en las que se basarán las siguientes historias que van a ir surgiendo.

Este relato sirve de preludio a la historia narrada en “Estirpes de Ladrones”, las partidas que organizamos también durante el FicFest. Pronto publicaremos también los hechos ocurridos en esas partidas.

Todas estas historias quedan enmarcadas en un arco argumental que hemos llamado “Ídolos de la Tormenta”, y que continuaremos avanzando en los eventos y en los librojuegos que iremos anunciando próximamente.

¿No has podido jugar a “Un Misterioso Encargo”? ¿No lo has podido explorar por completo? ¡Todavía estás a tiempo! Échale un vistazo. ¡Es gratis!

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Sombras en las calles.

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Entanas es la cuna de la civilización humana, y sin lugar a dudas el más avanzado de todos los reinos del hombre. Pero ni siquiera Entanas carece de sombras. Y en esas sombras, sólo aquellos dispuestos a todo pueden sobrevivir.

daga cayendo al suelo

Hay mucho poder en los bajos fondos, siempre presentes en las grandes ciudades de toda la Terra Conocida. Aquellos que logran hacerse con él pueden compararse con los nobles más poderosos. Mucha gente vive y muere en esta contienda secreta cada día, peones en un juego de intrigas y secretos oscuros y perversos.

Y aún así hay sabios que insisten en que es una parte necesaria del mundo, que toda luz arroja una sombra, y que es en contraposición con ella como la luz destaca más. ¿Qué harás tú si te ves arrastrado a este mundo? ¿Luchar contra las sombras, o usarlas en tu beneficio?

Nos gustaría saber más de ti. Pronto podrás colaborar de manera activa para que todos puedan leer tus historias sobre Vilia. Déjanos tu contacto y en breve te explicaremos cómo.

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Poder y Responsabilidad

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Red Sky, by Desmond Kavanagh

Red Sky, by Desmond Kavanagh

“12 de Sureolom del 1509 d.S.

“Han pasado dos días desde que fuimos capaces de soportar toda la brutal fuerza que vino sobre nosotros. Estos dos días sólo he podido dormir, y tampoco hubiese hecho otra cosa que no fuera intentar curar las heridas que no son capaces de mitigar ningún clérigo: acaso el tiempo o la muerte sean capaces de arrebatarme este dolor. 

“Encerrado en mi habitación, ya no puedo quedarme absorto en mis pensamientos mirando a través de la ventana. Ahora un cielo carmesí invade todo lo que abarca la mirada, todo lo que mi vista puede ver, y el recuerdo de la victoria y el sacrificio vuelve a mí.

“En todos estos meses no hemos parado de luchar aunque fuese cada uno a su manera. Unos han luchado de frente al enemigo, otros contra sí mismos para seguir adelante, y otros han sido capaces de desvelar gran parte del misterio, la gran mentira que a este lado del mundo, todos creímos a pies juntillas.

“En esa lucha, hemos construido una ciudad en la que todos juntos fuésemos capaces de enfrentarnos a los Atlantes. En ella se ha invertido sangre, sudor, hambre y sufrimiento. Pero no ha sido suficiente. En la lucha, muchos de los que poseemos habilidades diferentes a las de cualquier otro ser de Gaia, nos dieron potestad para elegir dónde movilizar tropas, colocar barricadas y en general, lo que otras personas de corte más militar dirían: utilizar recursos. 

“Esos recursos han luchado por creer en la libertad y en la verdad, y casi todos sangraron, mataron y otros muchos murieron cuando nuestras decisiones no fueron las correctas.

Pese a que luchamos, sólo lo hicimos “con lo que teníamos”, y aunque podríamos decir que hemos salido victoriosos, las celebraciones en las que puedo brindar tienen el color de la sangre de los caídos, y el flujo de esta es parte de los traidores. 

No puedo apartar la imagen de Sun y Keith sacrificándose por nuestro mundo, el de los Mensch, en un acto de amor por quienes quizás no mereciesen tanto.

“Es terriblemente exacerbante pensar que los Dragoon y su pequeño grupo de políticos poderosos hayan ya celebrado con toda probabilidad alguna reunión en la que se jactan victoriosos y no culpables de su infinito desconocimiento y poco buen hacer: los bretes, los clérigos venidos a menos, espadachines y demás amigos junto a un mago loco y maleducado son los que con más bien poca organización y mucha improvisación, estamos intentando salvar nuestro mundo conocido llevándonos por delante a todos los seres inferiores que como buenos recursos podemos usar, todo con el ánimo de salvar lo que conocemos, el mundo que amamos, y no con la arrogancia de los grandes poderes otorgados por leyendas de otro tiempo y las ansias de aparecer en los libros de historia como los héroes.

“Me debato desde entonces en si lo que estamos haciendo realmente es lo correcto, si nuestra lucha sirve para algo, si sólo lo hacemos porque otros que dicen ser nuestros compañeros nos dicen que es lo que debemos hacer. Ahora no lo veo tan claro, y mientras más pienso sobre todo lo que ha ocurrido, mayor es el tormento, más turbia es mi visión sobre ellos.

“El cielo está teñido de rojo, del color de la sangre que permitimos que bañara nuestra tierra, algo que ahora con nuestros poderes no podremos cambiar.

Al menos de momento.

“Coren Senazade”


Esta carta fue encontrada en los aposentos de Coren en el Castillo Archiducal de la Puerta de las Tormentas, en Media Esuarth, a principios de Marmadarim del 1509 d.S.

Autor: Adrián Plaza Jiménez, jugador de Coren Senazade y Coautor del Blog y Podcast de videjuegos The Past is Now.

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La Muerte de la Inocencia

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“Ahora ya nada importa hijo mío, ya no le tengo miedo a nada.

Al caer la noche iré a buscarles, iré a por lo que tanto ansío y lo que te mereces, iré a por su sangre a fuego y hierro.

Ahora ya nada importa excepto cuidar a tus hermanas.

No permitas que nadie les haga daño e impidelo con tu vida si fuera necesario, igual que hiciste cuando vinieron a buscarme.

Aunque dormido en tu cripta, te mandé construir en piedra pequeño mio, para que puedas seguir protegiendo esos bebés como hacías cuando respirabas con tu lanza de caña.

Ahora ya nada importa hijo mío, ya no hay nada que perder, ya todo da igual, no hay un infierno peor que en el que vivo sin vosotros.

Esta noche dormiremos juntos.

 – Papá”


Restos de un diario preservado desde la época de la Guerra de las Colonias, ocurrida en Media Esuarth. Fechada el 24 de Marmaradin del 1233 d.S.

Nuevo relato e imagen de nuestro colaborador Doppleganger, que nos da una muestra de como la desesperación y la pérdida pueden afectar a un hombre bueno.

¿Quieres contar tu relato aquí? Ponte en contacto con nosotros.

Autor y Fotografía: Doppleganger

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