Conociendo a la Mensajera

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Dentro del arco “Ídolos de la Tormenta” hemos acabado con la primera fase: el librojuego “Un Misterioso Encargo“. La semana pasada publicamos su conclusión: el relato “En la Escena del Crimen“, y en los próximas semanas publicaremos las siguientes parte de la historia que, a través de partidas de rol que hemos jugado con algunos de vosotros, hemos ido creando colaborativamente.

“Ídolos de la Tormenta” se basa en un personaje central: la Mensajera. Una aventurera que ha viajado desde Escisión, la capital Entánica, hasta Puerta de las Tormentas. Llevando consigo un misterioso paquete, sus aventuras y vuestras decisiones han sido el desencadenante de lo que está ocurriendo en Puerta de las Tormentas en estos momentos.

Sin embargo, apenas conocemos a la Mensajera. Y habiendo sido interpretada por 89 personas distintas, la mejor forma de descubrirla es hacerlo con vosotros.

Así que hoy os lanzamos una pregunta y una encuesta, que dejamos abierta para que ampliéis con lo que se os ocurra:

Si tuvieras que describir a la Mensajera en tres palabras, ¿cuáles serían?
  • Nueva respuesta...

Dejaremos la encuesta abierta durante una semana, tras la cuál conoceremos los resultados. Si tienes más ideas, déjanoslas en los comentarios, o cuéntanoslas en Facebook o en Twitter.

¡Anímate y cuéntanos tu historia!

Ricardo García
@BardoVilia

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En la escena del crímen

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Kurt Highes, sargento de la Guardia de Puerta de las Tormentas, se agachó para inspeccionar los cuatro cuerpos carbonizados. Por la forma en la que estaban dispuestos, habían salido despedidos desde el centro de la habitación. La explosión se produjo allí, y debió de ser tremenda. Poco quedaba de sus rostros para ayudar en la identificación.

-¿Ninguno de ellos pertenecía al servicio de la mansión? -increpó Kurt a uno de los hombres de armas al servicio de Andrea Rockstead.

El mercenario, que tenía más aspecto de matón que de soldado, se encogió de hombros.

-Yo no los he visto nunca. Y hay pocos sirvientes en esta mansión, además de nosotros.

Kurt levantó la vista a su interlocutor.

-Las Flechas Rojas, ¿no es así?

-Así es. El mejor cuerpo de seguridad de toda Media Esuarth -asintió el mercenario con claro orgullo.

Kurt continuó examinando la escena sin añadir nada más. Los pedazos de cristal se mezclaban con los tablones rotos de lo que habían sido las mesas y muebles. Todo estaba cubierto de numerosas manchas de diversos colores oscurecidos por el fuego. El olor era espantoso.

Entonces se detuvo. Un amasijo de pieles calcinadas cubría una de las mesas que todavía se sostenía en pie. Parecían haber sido puestas allí con delicadeza, como si alguien hubiera tenido extremo cuidado con lo que sea que habían envuelto.

-Entiendo que esto forma parte de lo que había traído la mensajera herida -comentó dirigiéndose de nuevo al mercenario.

-Sí, eran buenas pieles. La explosión no logró quemarlas.

-Ni tampoco lo que contenían, entiendo…

El hombre de armas no contestó, encogiéndose de hombros. Kurt ya se había encontrado muchos puntos grises en este caso. Muchos de ellos le recordaban a operaciones del mercado negro: una mensajera que llega con las últimas horas del día, un grupo de ladrones dentro de la mansión, nadie sabe qué se estaban disputando… Cualquier guardia estaría interrogando a todos los habitantes de la mansión en busca de contradicciones en sus historias.

Pero la mansión pertenecía a Andrea Rockstead, Ingeniera Jefe y Miembro del Consejo de Media Esuarth. La estudiosa no se había mostrado excesivamente preocupada por los acontecimientos, y Kurt quería mantener su puesto en la guardia.

¿Qué hay de la mensajera? ¿Cómo evoluciona? -preguntó mientras recogía aleatoriamente algunos de los restos de la explosión. “Evidencias”, le habían pedido.

-Los sacerdotes dicen que se recuperará, pero que la explosión le dejará secuelas. Todavía está inconsciente.

-Sobrevivir a una explosión así es más de lo que cualquiera de nosotros podría pedir. Liveta debe tenerla en gran estima.

Ambos abandonaron la habitación y atravesaron el rellano alfombrado hasta las escaleras que llevaban al primer piso. Los recibió una sonora y característica carcajada femenina que Kurt reconoció al instante. También reconoció otra voz profunda y rota por los años de abuso del tabaco. Kurt no pudo evitar maldecir en voz baja, lo que provocó una mirada divertida por parte de su acompañante. Sin detenerse a añadir nada más, Kurt se acercó hasta la pareja y se cuadró en un saludo marcial.

Johann Bolton, Comandante de la Guardia de Puerta de las Tormentas, asintió con aire cansado e indicó a su subalterno que podía relajarse. Ante él, Andrea Rockstead continuaba con su animada diatriba, narrando su versión de los hechos.

-Tuvimos muy mala suerte -hablaba con rapidez, casi con nerviosismo, como si intentase que sus palabras fuesen a la misma velocidad a la que iban sus pensamientos-. Había pasado todo el día intentando refinar una sustancia altamente volátil para aumentar la temperatura a la que se llevaba a cabo la reacción explosiva. Llevaba toda la tarde trabajando en mi laboratorio, pero la mensajera llegó justo cuando estaba tomándome un refrigerio. Muy necesario, por otro lado, porque apenas había comido en todo el día con la emoción de los avances que había ido logrando.

>>Ni siquiera me dio tiempo de verla. Estaba a punto de salir de las cocinas cuando el laboratorio explotó. Todos nos tiramos al suelo, por miedo a que algo nos golpeara. Yo me metí debajo de la mesa. Fue una buena decisión: las ollas cayeron causando un gran estrépito, y…

-La mensajera, Andrea -lo interrumpió Johann, intentando guiar el relato.

-Sí, y subí hasta el laboratorio para ver qué había pasado. Allí encontré los cinco cadáveres y el cuerpo, todavía con vida, de la chica. Por supuesto, llamé a los sacerdotes de Sior inmediatamente. Parece que han podido atenderla a tiempo.

-¿Habéis dicho cinco cuerpos? -interrumpió Kurt esta vez, sorprendido. Andrea asintió, pero antes de poder añadir nada más Kurt se dirigió a su superior-: Tan solo hay cuatro cuerpos en el laboratorio, señor. Es posible que uno de ellos haya logrado huir.

-No me había fijado -añadió Andrea, sorprendida-. ¿Había un hombre pequeño, delgado y con cara de rata entre los muertos?

-Queda poco que permita distinguirlos, pero creo que ninguno de los cuerpos que hay allí es así.

Un corto y meditabundo silencio siguió las palabras de Kurt.

-¿Qué hay del mensaje que iban a entregarte, Andrea? ¿Has podido recibirlo? -preguntó Johann.

-No, aún no he podido hablar con la mensajera. No sé qué traería -contestó Andrea. Parecía que empezaba a cansarse del interrogatorio.

Kurt recordó entonces los restos de pieles que había visto en el laboratorio. Parecían haber envuelto algo importante, y habían sido tratadas con sumo cuidado. El sargento tragó saliva. Sin dejar de observar la aparentemente honesta sonrisa de Andrea, decidió guardarse sus pensamientos.

-¿Qué sabemos de la mensajera, entonces? -volvió a intentarlo Johann.

Kurt asintió y respondió con rapidez:

-Sólo sabemos que llegó a la ciudad ayer a última hora, pero no sabemos desde dónde. La vieron por primera vez en el mercado, preguntando por un guía que lo pudiese llevar hasta la mansión. No se detuvo a descansar. Hay rumores de que la vieron también en dirección a los Barrios Bajos, pero si es así no se detuvo mucho tiempo.

-Llegó aquí después del atardecer, si os sirve -añadió Andrea-, y ahora, si no tenéis más preguntas, debo volver a mis experimentos.

-¿Tus experimentos? El laboratorio está destrozado.

Andrea se encogió de hombros.

-Ya he pedido que me traigan muebles, herramientas e ingredientes para continuar por donde iba. Hoy me traerán la mayor parte y todo debe quedar perfecto. Será necesario que supervise la instalación.

Johann Bolton asintió y suspiró.

-Me parece que ya hemos acabado aquí Highes. Volvemos a la casa de guardia.

El sargento se cuadró y se marchó para cumplir la orden.

——-

-Así que Andrea recibió su paquete -una seductora voz de mujer escapaba bajo los pliegues de una amplia capucha de color gris.

El guardia asintió, incómodo. Se esforzó en cubrirse con su capa, intentando pasar desapercibido al grupo de guardias que salía en aquellos instantes de la mansión de Andrea Rockstead. Entre ellos pudo identificar al Comandante de la Guardia. Un sudor frío recorrió su espalda.

-Debo irme -anunció, pero una sonrisa gélida de labios llenos y dulces lo detuvo.

-Has hecho un buen trabajo -dijo la mujer, y le tendió una pequeña bolsa en la que tintineaban un buen puñado de monedas-. Seguiremos en contacto.

El guardia anónimo tomó la bolsa y asintió. Acto seguido echó a correr con la intención de interceptar al grupo donde se suponía que debía estar esperándolo. Una ambiciosa mirada de ojos claros lo acompañó a lo largo del camino.

——-

Autor: Ricardo García
Mansión de Andrea Rockstead. Distrito Gubernamental de Puerta de las Tormentas. Media Esuarth, Reino de Entanas.
35 de Ragniar del 1487 d.S.


En este relato presentamos las conclusiones y la siguiente escena a los acontecimientos ocurridos durante el librojuego “Un Misterioso Encargo”, que presentamos en el fin de semana de del 4, 5 y 6 de Mayo de 2018 en el FicFest de Sevilla.

“Un Misterioso Encargo” sigue las aventuras de esta misteriosa mensajera en su viaje hasta Puerta de las Tormentas para entregar un misterioso paquete a la Ingeniera Jefe de la ciudad. A través de las decisiones del jugador, la historia podía tener un final u otro.

Las conclusiones presentadas en este relato son el producto de las decisiones de las 89 personas que terminaron la aventura durante ese fin de semana. Son esas acciones las que quedan establecidas en la historia de Puerta de las Tormentas, y en las que se basarán las siguientes historias que van a ir surgiendo.

Este relato sirve de preludio a la historia narrada en “Estirpes de Ladrones”, las partidas que organizamos también durante el FicFest. Pronto publicaremos también los hechos ocurridos en esas partidas.

Todas estas historias quedan enmarcadas en un arco argumental que hemos llamado “Ídolos de la Tormenta”, y que continuaremos avanzando en los eventos y en los librojuegos que iremos anunciando próximamente.

¿No has podido jugar a “Un Misterioso Encargo”? ¿No lo has podido explorar por completo? ¡Todavía estás a tiempo! Échale un vistazo. ¡Es gratis!

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Sombras en las calles.

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Entanas es la cuna de la civilización humana, y sin lugar a dudas el más avanzado de todos los reinos del hombre. Pero ni siquiera Entanas carece de sombras. Y en esas sombras, sólo aquellos dispuestos a todo pueden sobrevivir.

daga cayendo al suelo

Hay mucho poder en los bajos fondos, siempre presentes en las grandes ciudades de toda la Terra Conocida. Aquellos que logran hacerse con él pueden compararse con los nobles más poderosos. Mucha gente vive y muere en esta contienda secreta cada día, peones en un juego de intrigas y secretos oscuros y perversos.

Y aún así hay sabios que insisten en que es una parte necesaria del mundo, que toda luz arroja una sombra, y que es en contraposición con ella como la luz destaca más. ¿Qué harás tú si te ves arrastrado a este mundo? ¿Luchar contra las sombras, o usarlas en tu beneficio?

Nos gustaría saber más de ti. Pronto podrás colaborar de manera activa para que todos puedan leer tus historias sobre Vilia. Déjanos tu contacto y en breve te explicaremos cómo.

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Un hombre, un mendigo y un ser

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El hombre invitó a la tercera ronda a todos los presentes. Hoy había sido un día de suerte.

Mientras bebía su cerveza volvía a contar la misma historia. La historia de cómo entre las ruinas de la playa, mientras buscaba moluscos para un arroz con los amigos se encontró entre el lodo un anillo.

El anillo ya estaba carcomido por la sal y el agua del océano. Estaba hecho de plata. Pero no una plata cualquiera, sino de una plata finísima. La más fina que el hombre había visto nunca. En el centro del anillo había engarzada una piedra que había sido pulida con destreza. Una gema amarilla que, a pesar de haber pasado Thrain sabía cuánto tiempo en las condiciones destructivas del agua de mar, parecía no haber perdido su esplendor.

Vista su suerte, el hombre se dispuso a vender el anillo. Antes de salir de la playa se cruzó con un viejo mendigo. Todos conocían en la ciudad a aquel viejo loco. Se decía de él que antes había sido un marinero de fortuna, pero que en extrañas circunstancias perdió el juicio y con él, su suerte. Llevaba deambulando por Cartago desde que el hombre tenía memoria y gente mucho mayor que él lo había conocido. A todos sorprendía su increíble vitalidad a pesar de rondar los noventa años.

Al cruzarse, el mendigo le pidió por favor que le diera ese “tesoro” que había encontrado. El hombre sacó el anillo y preguntó al anciano qué podía ofrecerle. El mendigo sacó un frasquito de cerámica negra, una cerámica que el hombre no había visto nunca. El poseedor de la sortija bufó divertido mientras se alejaba de aquel viejo loco.

Se dirigió a uno de los joyeros de la ciudad y, tras tasarle el anillo, le ofreció una suma exorbitante. El hombre no se lo pensó. ¡Aquella cantidad suponía más dinero del que habría conseguido en años de faena en el mar!

Y así había llegado aquella noche en la posada. Estaba a reventar de gente y el hombre había invitado a tres rondas a todos los presentes. Miró alrededor y vio los rostros felices tanto del posadero, August, como de varios compañeros de viajes.

Y cuando miró a la esquina de la tasca pudo ver un rostro familiar, que había visto esa misma mañana. Aquel mendigo.

El mendigo estaba sentado en una mesa. Delante de él había una de las jarras a las que había invitado el hombre. ¿Y había querido cambiar el anillo por un estúpido tarro de cerámica? En silencio, el mendigo alzó su jarra honor del hombre y se la llevó a los labios mientras su arrugado rostro mostraba una misteriosa sonrisa. Casi irónica.

Entonces hubo un cambio. Tras un parpadeo los ojos del mendigo cambiaron del tono marrón común de muchos Westfalli al negro más oscuro que el hombre había visto nunca. Era un negro que salió de sus pupilas y se extendió por toda la superficie del ojo, hasta el blanco.  Un negro más oscuro que una noche sin luna, que la oscuridad del mar más profundo. Esos ojos lo miraban a él, sin parpadear.

Intentando evitar aquella mirada no pudo evitar fijarse en un pendiente de plata engarzado con una perla blanca que el anciano llevaba en la oreja izquierda. Una vez más, no pudo evitar volver a mirar aquellos ojos negros, alienígenas.

El hombre reparó entonces en que la gente no reparaba en aquel mendigo. Quizás porque la gente no suele prestarle atención a los vagabundos, se dijo. Tragó saliva, nervioso. Mintiendo, le dijo al posadero que salía tomar el fresco, que el ambiente de la taberna le estaba agobiando. En realidad, una profunda inquietud le revolvía las tripas.

La niebla cubría la calle del muelle donde estaba la tasca, lo que era raro ya que estaban en verano.  Tras un par de pasos oyó como la puerta se volvía a abrir, y al darse la vuelta pudo ver al mendigo mientras se volvía a cerrar con cuidado la puerta. Acto seguido fijó su mirada en el hombre, con aquellos ojos enormes y negros.

El hombre se dispuso a correr, solo sabrían los dioses qué era realmente ese mendigo. Cuando giró hacia una de las calles del puerto se detuvo. Bajo la tenue luz de la luna le pareció ver recortarse entre la niebla una figura de apariencia humana; pero más delgada, más grácil, que empuñaba en sus manos una espada larga. A su derecha vio otra figura idéntica, como una especie de reflejo de la primera. ¿El mendigo habría contratado a aquellos hombres para matarlo? ¿Eran hombres siquiera? Al mirar de nuevo al frente se topó de nuevo con la negra mirada del mendigo, que le sonrió.

Le dijo que debería haberle dado el anillo pues sus auténticos dueños, los dioses, seguían vivos. El hombre retrocedió de espaldas al muelle, asustado, pues aquellas siluetas oscuras ya estaban muy cerca. Una de ellas pareció lanzarle algo. A sus pies cayó aquel dichoso anillo. ¿Cómo lo habrían recuperado aquellos demonios? ¿Seguiría vivo el joyero?

Con el siguiente paso atrás el hombre notó el borde del muelle. A sus espaldas el sonido del océano chocando con los postes que lo sostenían.  Cuando el mendigo sacó un cuchillo decidió darse la vuelta, pues no aguantaba más aquella mirada.

De repente, precedido solo por un chapoteo, una oscura figura saltó desde el agua hacia el borde del muelle. Con una mano terminada en uñas afiladas agarró la nuca al hombre y le obligó a mirar su rostro. Pudo ver sus ojos, del mismo negro despreciable que poseía el mendigo, enmarcados dentro de un anguloso rostro azulado. Su nariz fina estaba contraída de furia. Sus labios, retraídos en desprecio y enfado, mostraron una hilera de dientes cónicos.

Entonces el ser hundió una daga en el vientre del hombre y, con él agarrado, volvió a saltar al agua.


Autor: Moisés López, Director de Juego de la Campaña “La Máscara de Plata” y quesero artesano.

Editor: Ricardo García

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Poder y Responsabilidad

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Red Sky, by Desmond Kavanagh

Red Sky, by Desmond Kavanagh

“12 de Sureolom del 1509 d.S.

“Han pasado dos días desde que fuimos capaces de soportar toda la brutal fuerza que vino sobre nosotros. Estos dos días sólo he podido dormir, y tampoco hubiese hecho otra cosa que no fuera intentar curar las heridas que no son capaces de mitigar ningún clérigo: acaso el tiempo o la muerte sean capaces de arrebatarme este dolor. 

“Encerrado en mi habitación, ya no puedo quedarme absorto en mis pensamientos mirando a través de la ventana. Ahora un cielo carmesí invade todo lo que abarca la mirada, todo lo que mi vista puede ver, y el recuerdo de la victoria y el sacrificio vuelve a mí.

“En todos estos meses no hemos parado de luchar aunque fuese cada uno a su manera. Unos han luchado de frente al enemigo, otros contra sí mismos para seguir adelante, y otros han sido capaces de desvelar gran parte del misterio, la gran mentira que a este lado del mundo, todos creímos a pies juntillas.

“En esa lucha, hemos construido una ciudad en la que todos juntos fuésemos capaces de enfrentarnos a los Atlantes. En ella se ha invertido sangre, sudor, hambre y sufrimiento. Pero no ha sido suficiente. En la lucha, muchos de los que poseemos habilidades diferentes a las de cualquier otro ser de Gaia, nos dieron potestad para elegir dónde movilizar tropas, colocar barricadas y en general, lo que otras personas de corte más militar dirían: utilizar recursos. 

“Esos recursos han luchado por creer en la libertad y en la verdad, y casi todos sangraron, mataron y otros muchos murieron cuando nuestras decisiones no fueron las correctas.

Pese a que luchamos, sólo lo hicimos “con lo que teníamos”, y aunque podríamos decir que hemos salido victoriosos, las celebraciones en las que puedo brindar tienen el color de la sangre de los caídos, y el flujo de esta es parte de los traidores. 

No puedo apartar la imagen de Sun y Keith sacrificándose por nuestro mundo, el de los Mensch, en un acto de amor por quienes quizás no mereciesen tanto.

“Es terriblemente exacerbante pensar que los Dragoon y su pequeño grupo de políticos poderosos hayan ya celebrado con toda probabilidad alguna reunión en la que se jactan victoriosos y no culpables de su infinito desconocimiento y poco buen hacer: los bretes, los clérigos venidos a menos, espadachines y demás amigos junto a un mago loco y maleducado son los que con más bien poca organización y mucha improvisación, estamos intentando salvar nuestro mundo conocido llevándonos por delante a todos los seres inferiores que como buenos recursos podemos usar, todo con el ánimo de salvar lo que conocemos, el mundo que amamos, y no con la arrogancia de los grandes poderes otorgados por leyendas de otro tiempo y las ansias de aparecer en los libros de historia como los héroes.

“Me debato desde entonces en si lo que estamos haciendo realmente es lo correcto, si nuestra lucha sirve para algo, si sólo lo hacemos porque otros que dicen ser nuestros compañeros nos dicen que es lo que debemos hacer. Ahora no lo veo tan claro, y mientras más pienso sobre todo lo que ha ocurrido, mayor es el tormento, más turbia es mi visión sobre ellos.

“El cielo está teñido de rojo, del color de la sangre que permitimos que bañara nuestra tierra, algo que ahora con nuestros poderes no podremos cambiar.

Al menos de momento.

“Coren Senazade”


Esta carta fue encontrada en los aposentos de Coren en el Castillo Archiducal de la Puerta de las Tormentas, en Media Esuarth, a principios de Marmadarim del 1509 d.S.

Autor: Adrián Plaza Jiménez, jugador de Coren Senazade y Coautor del Blog y Podcast de videjuegos The Past is Now.

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Crónicas de los Planos: Faerûn (VII)

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La Torre de Elminster - Michael Mueller

La Torre de Elminster – Michael Mueller

“4 de Hammer del 1375 C.V.

Por suerte, la noche ha sido fructífera, y gracias a Lathander, hemos encontrado a un superviviente de Morningdawn Hall: el hermano Rewell Thunderstorm.

Aliviado por encontrar a otro sacerdote del Señor del Alba, Rewell nos habla sobre el ataque contra el Templo de Lathander. Nos cuenta que presenció cómo los zentharim llevaban los cadáveres de los sacerdotes hacia la Torre de Ashaba. Además, tiene la certeza de que hay agentes de Shar involucrados en el ataque. Dada la rivalidad entre Lathander y la diosa de la noche debo admitir que no me extraña. (Y las implicaciones van más allá. La Señora de la Pérdida es una de las más enconadas enemigas de Mystra, lo que podría tener relación con el estado de la Urdimbre).

Por desgracia, Rewell es conocido entre los valletanos, por lo que mientras estemos de incógnito no podemos llevarlo con nosotros, por lo que hemos establecido un punto de reunión con él para más adelante, cuando tengamos más información.

Tras ello nos dirigimos a las ruinas de la torre de Elminster (algo muy valiente por nuestra parte, no solo por el riesgo de ser descubierto por los Zhentarim, sino por la alta probabilidad de encontrar conjuros mágicos activos y peligrosos en los restos de la torre de un Archimago), y tras una búsqueda rápida encontramos una trampilla oculta. Curiosamente, la magia parece funcionar correctamente en la torre, pues la trampilla está protegida por un glifo custodio de considerable poder, por lo que me vi obligado a recurrir a un campo antimagia para poder entrar. (Personalmente, dudo que fuese un Glifo Custodio lo que logramos pasar. El genio de Elminster puede definirse, en el mejor de los casos, como retorcido…)

Una vez en el interior, se manifestó ante nosotros una mujer fantasmal llamada Ilsheen, guardiana de la torre. Curiosamente, pese a ser claramente algún tipo de espectro, no sentí en ella el oscuro toque tan característico de la nigromancia. 

Ilsheen nos dio la bienvenida nada más vernos, agradeciendo por fin algo de compañía, y nos relató la caída de la torre. (Siempre había oido los rumores de que Elminster guardaba un espectro guardián en su torre. No podía sospechar que fuese tan encantador).

Al parecer días atrás la torre fue infiltrada por poderosos espías de Shar que lograron pillar a Elminster por sorpresa y herirlo, lo cual activó sus contingencias transportándolo a él y a su torre a lugar seguro.

Ilsheen confirmó nuestras sospechas sobre la profecía de Azuth, revelándonos que la tumba de Aumry se encuentra en las afueras del Valle, y para ayudarnos nos entregó un Cofre de Leomund perteneciente a Elminster, en el que se encontraba un Sextante Planar, que será de enorme ayuda para cuando encontremos el portal que mis aliados están buscando. (Sabía que podríamos encontrar algo de utilidad aquí. No esperaba que pudiese serlo tanto, sin embargo. Fue en ese momento cuando comenzó a germinar la idea que nos llevará de vuelta a Faerûn cuando llegue el momento a Idan y a mí… ¡o eso espero!)

Por último, nos dirigimos a la casa de Iridal, en la que dormía al menos una decena de guardias, pero tras un buen rato de planificación logramos infiltrarnos y llegar al sótano secreto de la casa. Allí la maga encontró muchos de sus libros y pergaminos, albergando todos sus estudios sobre los planos (Una lástima que la mayor parte de mis focos se perdiesen. Estaba claro que la mayoría de los objetos mágicos que había poseido habían sido saqueados, junto a cualquier cosa de valor. Fue… extraño volver a entrar en casa después de casi un año de viaje…).

Finalmente hemos vuelto a la posada, con intención de seguir investigando mañana tras una buena noche de sueño.” (Una estilizada linea da por finalizada la entrada del día 4 de Hammer).


Séptima entrada del diario de Luor Kathar, sacerdote de Lathander, recopilada y comentada por Iridal Kant. Las entradas anteriores pueden encontrarse en los siguientes enlaces:

Los eventos de la campaña Shadowdale: The Scouring of the Land seguirán desarrollándose como Spin-Off a los hechos narrados en este diario.

Autor: David Russo
Comentarios: Ricardo García

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La Muerte de la Inocencia

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“Ahora ya nada importa hijo mío, ya no le tengo miedo a nada.

Al caer la noche iré a buscarles, iré a por lo que tanto ansío y lo que te mereces, iré a por su sangre a fuego y hierro.

Ahora ya nada importa excepto cuidar a tus hermanas.

No permitas que nadie les haga daño e impidelo con tu vida si fuera necesario, igual que hiciste cuando vinieron a buscarme.

Aunque dormido en tu cripta, te mandé construir en piedra pequeño mio, para que puedas seguir protegiendo esos bebés como hacías cuando respirabas con tu lanza de caña.

Ahora ya nada importa hijo mío, ya no hay nada que perder, ya todo da igual, no hay un infierno peor que en el que vivo sin vosotros.

Esta noche dormiremos juntos.

 – Papá”


Restos de un diario preservado desde la época de la Guerra de las Colonias, ocurrida en Media Esuarth. Fechada el 24 de Marmaradin del 1233 d.S.

Nuevo relato e imagen de nuestro colaborador Doppleganger, que nos da una muestra de como la desesperación y la pérdida pueden afectar a un hombre bueno.

¿Quieres contar tu relato aquí? Ponte en contacto con nosotros.

Autor y Fotografía: Doppleganger

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Crónicas de los Planos: Faerûn (Parte VI)

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La Torre de Ashaba. Ilustración de Michael Mueller.

La Torre de Ashaba. Ilustración de Michael Mueller.

(Todavía en nuestra habitación de la Vieja Calavera, no habían pasado más que unas horas desde la última entrada del Diario de Lúor. Por mi parte, las había pasado casi sin darme cuenta, tan inmersa estaba en el análisis de la Urdimbre en los alrededores).

Kuthan y John han vuelto de su exploración con información bastante interesante. Parece que los zhent están usando la Torre de Ashaba como base de operaciones en el Valle, e incluso parece que tienen de su lado un dragón (Lo cuál confirmaba la caida de Lord Mourngrym, señor del Valle de las Sombras, y daba pie a su supuesta traición, si es que seguía gobernando). Por suerte, los valletanos están organizando un movimiento de resistencia al que denominan la Liga por la Liberación de los Valles, aunque todos los que son capturados son ejecutados o llevados al Castillo Krag. Allí parece estar residiendo uno de los clérigos de Bane más poderosos y uno de los cuatro líderes del ataque que está intentando convertir a los valletanos al impío culto de su Dios.

También han descubierto la identidad de los otros tres líderes del asalto zhentarim: uno es la Castellana del Alcázar Zhent, la Guardia Negro Scylla Darkhope, y el líder de los Magos del Aire, el mago Eregul, la Nota Discordante. No han averiguado el nombre del último de los líderes, pero sí que se trata del capitán de los mercenarios, y que reside en la Torre de Ashaba.

También han podido comprobar de primera mano la desacralización del templo a Mystra y la perversión del templo de Tymora, convertido en un mero casino. Los zhentarim pagarán por sus herejías. (Curiosamente, la conversión del templo de Tymora en un casino no me sorprendió tanto. No conozco el credo de la Diosa de la Fortuna en profundidad, pero patronizar juegos de azar en su templo es algo que encaja con sus doctrinas. Me hubiese gustado acercarme a ver quién dirige el templo estos días, ya que podría habernos sido de ayuda. Sin embargo, disponíamos de poco tiempo).

Pero la mayor de las sorpresas ha venido por parte de Iridal. Nos ha confiado que, años atrás, cuando era pequeña, los Zhentarim aniquilaron a su familia y la introdujeron en su orden, obligándola a estudiar magia, hasta que fue rescatada por Idan. (Bueno, rescatada no es exactamente la palabra… pero ésta es una historia muy larga que es mejor contar en otro momento). Según nos cuenta, tras ello no volvió a tener contacto con la Red Negra excepto con uno de sus aliados, un ser conocido como Aumuthros, el Caminante de las Estrellas.

Además, Iridal nos comunica que ha estado estudiando el estado de la magia en el Valle, y que la Urdimbre está desgarrada en toda la zona, afectando incluso al Fuego Argénteo de los elegidos de Mystra como Elminster. ¿Quizás ese es el motivo por el que pudieron pillar al archimago por sorpresa? Sea como sea la gravedad de esa información es sobrecogedora. Debo informar de esto a Til lo antes posible.

Sea como sea, hemos decidido esperar a la noche y aprovechar la oscuridad para registrar las ruinas de la torre de Elminster, Morningdawn Hall y la casa de Iridal. (En resumen: nuestro mejor plan era registrar la torre en ruinas de un archimago poderoso derrotado por los actuales conquistadores de la región. ¿Qué podía salir mal?) Hasta entonces, sólo queda esperar.


Cuarta entrada del diario de Luor Kathar, sacerdote de Lathander, recopilada y comentada por Iridal Kant. Las entradas anteriores pueden encontrarse en los siguientes enlaces:

Los eventos de la campaña Shadowdale: The Scouring of the Land seguirán desarrollándose como Spin-Off a los hechos narrados en este diario.

Autor: David Russo
Comentarios: Ricardo García

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Codicia y Castigo

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– ¿Simplemente estaba aquí? – buscaba algo en las manos de aquel explorador sabiendo que algo le estaban escondiendo.

– Tal y como la está viendo mi señor – mentía el joven y harapiento explorador mientras escondía el precioso ojo de Rubí en un bolsillo.

– Parece que llegamos tarde, hay una inscripción en la piedra, no se lee muy bien pero parece que  dice “Aquel que por avaricia deje ciega a mi guardián, correrá su misma suerte y una veintena de sus hermanos le darán fácil caza y muerte” – escuchó un grito y se giro rápidamente para descubrir como de entre la maleza surgía una manda de sigilosas y hambrientas leonas relamiendose.


Wang Liao y Sakura Ichibin, explorando las Cavernas Torano Dokutsu, al sur de la Península Olvidada. Inkairu,  5 de Ithraindra, 1469 d.S.

Arrancamos la sección de microrrelatos con esta imagen y texto cortesía de nuestro colaborador Doppleganger. ¡Muchas gracias!

¿Quieres contar tu relato aquí? Ponte en contacto con nosotros.

Autor y Fotografía: Doppleganger

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Crónicas de los Planos: Faerûn (Parte V)

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Lathander, el Señor del Alba. Imagen propiedad de Wizards of the Coast.

(Tras consultar a Lathander y presenciar la manifestación divina de Azuth, Dios de los conjuros, Lúor decidió inspeccionar a Idan. Desde que lo encontré en Vilia, Idan no ha logrado recordar nada de nuestro pasado juntos. Alguna vez me ha contado que su primer recuerdo es el de levantarse en un lecho, herido tras un conflicto bélico en el que, según todos los indicios, habría participado en una tierra extraña y distante. En un mundo que, estoy convencida, no es el suyo. Por más que he intentado ayudarle, no logrado encontrar la forma. Y tener a Lúor con nosotros me pareció en aquél momento una oportunidad traida de la mano de Mystra).

Increible. Los dones de Lathander se han mostrado incapaces de curar la aflicción de Idan. Tras la confirmación por parte del mismo Señor del Alba de que los recuerdos del paladín han sido modificados, he probado todas las plegarias de curación, restablecimiento y levantamiento de maldiciones y encantamientos, y nada de lo que he probado ha funcionado. Llegados a este punto, sólo una plegaria de Milagro, una intervención directa de una divinidad, puede ayudarle. Lo cuál no hace más que aumentar la lista de preguntas que me surgen sobre la figura del paladín…

Por lo que Iridal me ha dicho, Vilia es un plano aislado del resto del multiverso, de algún modo, y es extremadamente difícil alcanzarlo. Según ella, Idan fue absorbido por un vórtice debido a un experimento arcano fallido, pero eso fue hace 5 años, mientras sus recuerdos más recientes son de hace 2, ya en Vilia. ¿Qué fue de él durante esos 3 años de vacío? ¿Qué entidad puede haber modificado sus recuerdos y por qué, teniendo en cuenta que el nivel de poder necesario para eso es prácticamente divino? Y quizás lo más chocante de todo… ¿cómo puede utilizar en Faerûn sus bendiciones de paladín, siendo la deidad a la que adora, Thrain, ajena a esta esfera y por tanto impotente en ella?

Idan es un misterio que se encuentra fuera de mi poder por el momento, por lo que he recomendado a Iridal que se centre en investigar a la gente que afirma conocer a Idan desde siempre en Vilia. Les deseo toda la suerte del mundo, pero también temo un poco por su seguridad, si mis sospechas sobre el tipo de entidad al que se enfrentan resultan ser ciertas.

(Tus pesquisas lograron mucho, Lúor. Me guiaron por el camino correcto, un camino que siempre había temido andar. No sabía si podría soportar lo que encontraría en él y, sin embargo, estaba claro que debía ser andado. Que Lathander te traiga un radiante amanecer cada día.)


Cuarta entrada del diario de Luor Kathar, sacerdote de Lathander, recopilada y comentada por Iridal Kant. Las entradas anteriores pueden encontrarse en los siguientes enlaces:

Los eventos de la campaña Shadowdale: The Scouring of the Land seguirán desarrollándose como Spin-Off a los hechos narrados en este diario.

Autor: David Russo
Comentarios: Ricardo García

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