Estirpes de Ladrones, parte II: la Cacería

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

El distrito gubernamental estaba tranquilo, como casi todas las noches.

El nerviosismo inicial de su primera patrulla había sido sustituido ya por un cierto tedio, y los intentos de Donovan por conversar con sus acompañantes no habían hecho nada para aminorarlo.

Krauser era su superior dentro de La Salvaguarda. Se trataba de un caballero de élite que le hacía darse cuenta de lo mucho que le faltaba por aprender, y cuya seriedad lo intimidaba demasiado como para hacer algo más que algún comentario suelto sobre los sitios por los que pasaban.

Por otro lado, los dos sacerdotes de Thrain que iban con ellos parecían algo más sociables, pero no conseguía pensar ningún tema de conversación para sacar con hombres del clero.

En esas circunstancias, Donovan decidió que sería mejor aguantar y centrarse en la patrulla. Al fin y al cabo era el honor de La Salvaguarda vigilar el distrito noble, y no pensaba traer deshonor a su familia actuando como si aún fuese un escudero novato.

Un sonido ahogado a su espalda llamó su atención de repente. Al girarse su sangre se congeló.

Uno de los acólitos, levemente rezagado, se había detenido en seco. En su garganta había una línea carmesí de la que brotaba un chorro de sangre. Sujetándolo para evitar que cayese al suelo mientras tapaba su boca para ahogar cualquier sonido había un hombre encapuchado. En su mano libre portaba una daga ensangrentada. Miraba directamente a Donovan con cierta sorpresa, como si no esperase que le hubiesen oído.

– ¿…Qué? – Dijo simplemente el hombre.

– ¡Embos…!

Esas fueron las únicas palabras que llegó a articular Donovan. Un dolor intenso explotó de golpe en el lado derecho de su cabeza, como si le hubiesen golpeado con una enorme viga de acero. De nada sirvió el yelmo de su armadura. El mundo se tiñó de rojo, y el joven caballero se encontró perdiendo rápidamente el conocimiento mientras caía al suelo, cualquier control sobre su cuerpo irremediablemente perdido.

Mientras la oscuridad se lo llevaba, sin embargo, pudo ver claramente como el otro acólito caía atravesado por una flecha, y Krauser era asaltado por dos atacantes mientras luchaba por desenvainar su arma.

A Donovan poco le importaba ya.


– ¿Lo tiene? – ladró Barod. El fornido undino intentaba vendarse el brazo con un trozo de la túnica de uno de los acólitos caídos, pero estaba claro que no era lo suyo – después de este desastre de emboscada como para que encima haya sido en vano.

– A mi no me mires – protestó Lemire mientras limpiaba la sangre de su daga – yo no tengo la culpa de que el cachorro decidiese girarse justo cuando cogí al cura. Ha sido una desafortunada coincidencia.

– Coincidencia mis cojones – gruñó Barod en respuesta – La has cagado y punto. No eres tan sigiloso como te gusta hacer creer.

– Pues tu madre no me oyó llegar anoche.

Ante eso Barod rechinó los dientes y empuñó su pesado martillo de combate, pero antes de que pudiese hacer nada…

– Basta.

La profunda voz de Arkus detuvo la conversación. La imponente figura del bárbaro nebinés se alzaba entre ambos, deteniendo de golpe la discusión. Ni siquiera les dedicó una mirada, pero ambos captaron el mensaje. No iban a desafiar a alguien que había retado al Alfa por el liderazgo de la banda y, aun perdiendo completamente, había sobrevivido.

La mirada del bárbaro se dirigió hacia su último compañero, que registraba agachado el cuerpo del caballero veterano de la Salvaguarda.

– ¿Lo tiene?

Como respuesta, Cran se incorporó y le lanzó un rollo de pergamino.

El horario de las patrullas de la Salvaguarda en el distrito durante los próximos tres días. Justo lo que buscábamos.

Arkus asintió y guardó el pergamino. La primera parte del plan había sido completada.


Lemire estaba ya hasta las narices. Todo el maldito día siguiendo al viejo mientras hacía recados por la ciudad. Que si pastelitos. Que si libros. ¡Libros! Los pastelitos los podía entender, pero ¿es que los ricos no tienen ya bastantes libros? Qué desperdicio de unas buenas monedas de plata.

Por suerte su aburrimiento iba a acabar pronto. El mercado al atardecer es un sitio bastante decente para una emboscada. Poca gente ya, y la que hay sabe no meterse donde no la llaman. Sólo hay que conseguir atraer a tu víctima a un callejón tranquilo y es toda tuya. Y hay un pequeño truquito que nunca falla para eso.

– ¡Por aquí, señor, desde prisa!

Una voz infantil cargada de urgencia llegaba desde la entrada del callejón en que Lemire y sus compañeros esperaban ocultos.

– ¡Tiene que ayudar a mi madre, señor, se ha desmayado de repente y no sé qué le pasa!

Un niño pequeño, vestido con poco más que unos harapos, apareció a toda prisa por el callejón. Tras él, un hombre mayor de aspecto cuidado y buenos ropajes, acompañado por un par de hombres bien armados, intentaba seguirlo con cara de preocupación.

Cuando llegó a la altura de Lemire, el niño le dedicó una mirada furtiva y aceleró la carrera, perdiéndose en el otro extremo del callejón. El ladrón sonrió. Un par de cobres bien pagados. Nunca falla.

En ese momento el hombre mayor y sus guardaespaldas se dieron cuenta de que les habían engañado, pero ya era tarde. Barod les salió al paso, con su pesado martillo de guerra entre sus manos, mientras que Arkus apareció de entre las sombras a sus espaldas para cortarles la retirada. Dejando caer la hoja de su inmenso hacha de batalla dió un fuerte golpe en el suelo.

Mueller Lohgreim. Mayordomo de la casa Rockstead. Tienes algo que queremos. Si nos lo entregas sólo te retendremos hasta completar nuestros asuntos y salvarás tu vida.

El mayordomo se irguió con dignidad y se dirigió al bárbaro mientras sus guardaespaldas desenvainaban sus armas.

– Mucho me temo, señor, que no tengo nada que pueda interesarle a usted, y debo advertirle que, sea lo que sea lo que planee, si no he vuelto a la mansión Rockstead en unas horas mandarán una partida de búsqueda, por lo que no le recomiendo…

– Nadie te espera de vuelta, viejo – interrumpió Barod – al menos hasta dentro de unos días. ¿Crees que somos aficionados?

– Ah – respondió Lohgreim, simplemente.

Su rostro no se había alterado en lo más mínimo, pero el sudor empezaba a correr por él.

– Aún así, como pueden ver, mis guardaespaldas son veteranos, están mejor armados que ustedes y les igualan en número, por lo que no veo cómo…

El mayordomo se vio nuevamente interrumpido por el sonido de una flecha volando y clavándose profundamente en el brazo derecho de uno de sus guardaespaldas. Éste gritó de dolor y dejó caer su arma.

– No lo tengo tan claro – dijo secamente Arkus. Tras ello, se dirigió a los guardaespaldas.

– Si queréis vivir, soltad las armas y salid de aquí ahora mismo. No tengo interés en vosotros, sólo en el viejo.

Los dos guardaespaldas se miraron. Luego miraron a Mueller.

– Lo siento señor, de nada nos sirve todo lo que nos paga si estamos muertos.

Ambos soltaron las armas y echaron a correr, dejando un pequeño reguero de sangre. El mayordomo de los Rockstead los miraba con una mezcla de terror e incredulidad mientras el color iba desapareciendo de su rostro. Aun así, se las arregló para mantener su entereza.

– Haced lo que queráis conmigo, pero no traicionaré a mi señora.

Arkus guardó su hacha y se acercó a él. Lohgreim cerró los ojos esperando lo peor, pero el inmenso bárbaro simplemente pasó a su lado.

– Lo principal es la llave de la mansión, pero toda la información que pueda darnos sobre el interior es útil, así que mantenlo vivo todo lo posible – le oyó decir.

El mayordomo abrió los ojos, y vio frente a él a otro hombre, sonriéndole con crueldad.

Lemire ya no estaba aburrido.


Autor: David Russo
Distrito Gubernamental de Puerta de las Tormentas. Media Esuarth, Entanas
35 de Ragniar del 1487 d.S.


Estirpes de Ladrones fue un conjunto de tres partidas que llevamos a cabo durante el FicFest, el día 5 de Mayo de 2018. Este relato está basado en una cuarta partida que no pudimos llevar a cabo ese día. Primeros Compases y los dos relatos que publicaremos próximamente están basados en los hechos llevado a cabo durante esas partidas, que quedan canon en el mundo de Vilia.

La historia cuenta los preparativos que llevan a cabo dos bandas de ladrones rivales en la ciudad. Los Merodeadores están liderados por la Mangosta, un misterioso líder que poca gente ha visto en persona. Su sutileza sirve de ejemplo para las actividades de todos sus hombres. La banda del Alfa está compuesta por matones y rufianes que se han hecho un hueco en los barrios bajos de la ciudad por la fuerza. Sus métodos son tan brutales como los de su líder, caracterizado por la máscara de cráneo de lobo con que cubre su rostro.

Ambientada inmediatamente después de “Un Misterioso Encargo“, nuestro primer librojuego, se basa en los intentos de hacerse con el paquete que la Mensajera llevó a Andrea Rockstead. Puedes leer la conclusión de “Un Misterioso Encargo” aquí.

No te pierdas el resto de la historia. ¡Y prepárate para participar en la continuación!

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Estirpes de Ladrones, parte I: Primeros Compases

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

– Odio este barrio – Jacob murmuraba, escupiendo en el suelo con cierto desprecio.

– Qué me vas a contar, al menos a ti no te miran como si fueses un niño perdido. Parece que nunca hayan visto a un lanan en el distrito noble – dijo Eric irritado, mirando a su alrededor y frunciendo el ceño a todo aquel que le dirigía una mirada de curiosidad – A ver si Conrad se da algo de vida y terminamos el trabajo.

El ambiente en la Escuela de Ingeniería de Puerta de las Tormentas era frenético. Alumnos corrían de una clase a otra cargados con carpetas enormes y un elevado murmullo cubría el ambiente provocando una ligera migraña a los ladrones, que estaban acostumbrados al ambiente más tranquilo de los barrios bajos. Tan fuera de juego estaban, que no se dieron cuenta de que su compañero, Conrad, había vuelto hasta que le escucharon hablar.

– Vale, he tenido una “entrevista” con el orientador del centro, y resulta que los planos de edificios reales se utilizan en los últimos cursos o en exámenes especiales, y están guardados en un archivo en el sótano. Eso sí, sólo se pueden sacar con permiso de uno de los profesores, así que… ¿Cómo hacemos esto?

Los tres se quedaron pensativos un momento, hasta que Jacob dijo:

– Vale, seguidme, creo que tengo un plan. Más o menos.

Intercambiando una mirada de curiosidad entremezclada con duda, Conrad y Eric siguieron a su compañero, que se dirigía a las escaleras que bajaban al sótano.
Tras seguir los carteles indicativos, el grupo llegó a una sala marcada como “Archivo”. Allí encontraron un pequeño recibidor, separado de los archivos físicos por un muro con una apertura que servía como mostrador en la que un archivista de aspecto aburrido garabateaba algo en una libreta. Una puerta cerrada junto al mostrador permitía pasar de una sala a la otra.

En cuanto los ladrones entraron por la puerta, el archivista levantó con desgana la mirada hacia ellos para inmediatamente volver a poner su atención en su libreta.

Jacob guiñó un ojo a sus compañeros y, cogiendo a Eric del brazo, se dirigió hacia el mostrador. El archivista levantó de nuevo la mirada. Con un suspiro de frustración cerró su libreta y forzó una media sonrisa:

– ¿Sí? ¿En qué puedo ayudarles?

– ¡Buenos días, caballero! Magnífica mañana, ¿no es cierto? Verá usted, venía en busca de un plano concreto, y me han dicho que es aquí donde lo encontraría.

Un poco sorprendido por la energía de su interlocutor, el archivista se irguió un poco y respondió:

– Eh… sí, ciertamente, aquí es donde guardamos los planos. ¿Puedo ver el permiso firmado del profesor que se lo ha encargado?

– Ah, pero buen hombre, yo mismo soy quien lo ha encargado, puesto que soy uno de los nuevos profesores de esta magna institución. Hoy es mi primer día, de hecho, y me han encargado que le haga el examen de admisión a este precoz chaval que traigo conmigo. ¡Dicen que es un genio y que sería la persona más joven en ser admitida en la escuela si supera el examen! – Las palabras de Jacob generaron una mirada de intenso odio por parte de Eric, pero éste supo recomponerse antes de que el archivista se diese cuenta – parece ser que con la agitación de los últimos días no han tenido tiempo de añadirme todavía a las listas – Jacob guiñó un ojo -, pero seguro que eso no será un problema, ¿verdad?

El archivista miraba a Jacob con los ojos bastante abiertos. Detrás suyo, Conrad hacía lo que podía para aguantarse la risa. Eric, por su parte, estaba planeando un asesinato.

– Eh… no, lo siento – dijo el archivista tras un minuto de completo silencio – pero me temo que necesito un permiso firmado por alguien que esté en la lista. Registros de entrada y salida y demás. Le recomiendo que busque a algún otro profesor para que se lo firme y…

Las palabras del archivista se vieron interrumpidas por el impacto de una daga clavándose en su mostrador. La sonrisa de Jacob no había desaparecido, pero sus ojos parecían desprender una absoluta ira homicida.

– Creo que no nos hemos entendido. Vamos a sacar esos planos. El futuro de este jovenzuelo está en juego, y no querrías ser responsable de eso, ¿verdad?

La sorpresa inicial del archivista estaba dejando paso a un absoluto terror, y poco fue capaz de hacer más allá de asentir. Los compañeros de Jacob lo estaban mirando con la boca abierta.

– Bien – continuó Jacob – entonces tráeme los planos de la mansión de Andrea Rockstead, si eres tan amable. Y no te preocupes por anotar nada ni decirle nada a nadie sobre esto. Ya me encargaré de informar a los responsables yo mismo. ¿Nos entendemos?

De nuevo, el empleado no pudo hacer más que asentir débilmente. Acto seguido desapareció tras el mostrador, y a los pocos segundos estaba de vuelta con una gran rollo de pergamino.

– Gracias por su ayuda, ha sido muy amable – Jacob cogió el rollo de pergamino y salió de la habitación, seguido por sus atónitos compañeros.

– Bueno, no se si el jefe habría estado muy de acuerdo con estos métodos – dijo Eric una vez fuera del edificio, aparentemente habiendo olvidado su enfado anterior – pero sea como sea ya tenemos los planos. ¿Ahora qué?

– Lo siguiente es conseguirnos un agente en el interior. Probablemente los perros del Alfa intentarán un asalto directo, pero si nosotros conseguimos que nos abran la puerta del sótano podemos entrar y salir en tiempo récord y sin llamar la atención.

Conrad abrió un rollo de pergamino que llevaba consigo.

– Hay unos cuantos posibles objetivos para esto, pero nuestra mejor opción estará esta noche en la taberna “Pan Duro”. Vamos a ello.

Esa noche, el grupo se dirigió a una de las zonas más humildes del distrito residencial, donde se encontraba la mencionada taberna. El ambiente era festivo, y los parroquianos habituales, esuarthianos de pura cepa, llevaban ya unas cuantas copas encima cuando los ladrones llegaron.

Un rápido vistazo les permitió encontrar a su objetivo, un curtido undino ya algo entrado en años pero todavía en buena forma que bebía con algunos de los habituales. Conrad se acercó a él.

– ¿Umar Volgen? Queríamos hablar contigo, tenemos un negocio que proponerte.

El undino se giró hacia él, derramando parte de su bebida, y tras mirarlo de arriba a abajo sacudió la mano para que se fuera.

– ¿Negocios, chico? Estoy en mi rato de descanso, y aquí sólo hablo con quien bebo. Lárgate.

Como respuesta, Conrad se volvió hacia la camarera.

– Señorita, traiga una ronda para mis amigos de esta mesa, a mi cuenta.

Esas palabras provocaron vítores por parte de los camaradas de Umar, que agarraron a Conrad y lo obligaron a sentarse con ellos y acompañarlos en la bebida. Mientras, Eric y Jacob optaron por la discreción y se sentaron en una mesa más apartada, esperando a ver qué salía de esto.

Tres rondas completas después, Umar dio una fuerte palmada en la espalda de Conrad que casi le saca el espinazo de sitio y le pasó el brazo por los hombros, acercándose más a él.

– De acuerdo, chico, no eres mal tío. Tienes mi atención. Vamos a sentarnos con tus amigos y me cuentas de qué va esto.

Con un suspiro de alivio e intentando andar recto, Conrad se dirigió hacia la mesa en que estaban sus compañeros y empezaron a negociar. El plan: Umar era jardinero en la mansión de Andrea Rockstead, lo que le permitía cierto acceso a la mansión. A cambio de una interesante compensación económica, lo único que tenía que hacer el undino era dejar una puerta concreta del sótano abierta para que el grupo pudiese entrar. Sería un visto y no visto, y no habría nada que les relacionase.

– Suena interesante, la verdad, y no tengo ningún aprecio por Rockstead – dijo Umar – pero tenéis que comprender que es un buen sueldo y tengo familia que mantener. No lo haré por menos de 50 dragones de oro – una sonrisa se dibujó en la cara del undino – y un pequeño extra.

Eric suspiró.

– Siempre hay un extra. ¿De qué se trata?

– En la sala de exposiciones de la mansión hay una armadura, una coraza ornamental con grabado rúnicos. La quiero. Dadme vuestra palabra de que la traeréis y tenemos un trato.

Los ladrones se miraron. Transportar una armadura iba a dificultar bastante la operación, pero no era un mal trato, y quizás podían aprovechar el ir a la sala de exposiciones para hacerse con algún extra para ellos mismos. Conrad se encogió de hombros.

– Trato hecho – y estrechó la mano del jardinero.

– Perfecto, chicos, perfecto, ¡esto hay que celebrarlo! ¡Chica, trae tres rondas completas para esta mesa! ¡Pagan mis nuevos amigos!

Iba a ser una noche muy larga… y no iba a ser precisamente la última. Pero la banda de la Mangosta saldría triunfante. Como siempre.

———-

Autor: David Russo
Escuela de Ingenieros, Distrito Gubernamental de Puerta de las Tormentas.
Taberna “Pan Duro”, Distrito Residencial de Puerta de las Tormentas.
Media Esuarth, Reino de Entanas.
35 de Ragniar del 1487 d.S.


Estirpes de Ladrones fue un conjunto de tres partidas que llevamos a cabo durante el FicFest, el día 5 de Mayo de 2018. Este relato está basado en los hechos llevado a cabo durante esa partida, que quedan canon en el mundo de Vilia.

Ambientada inmediatamente después de “Un Misterioso Encargo“, nuestro primer librojuego, se basa en los intentos de hacerse con el paquete que la Mensajera llevó a Andrea Rockstead. Puedes leer la conclusión de “Un Misterioso Encargo” aquí.

No te pierdas el resto de la historia. ¡Y prepárate para participar en la continuación!

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Conociendo a la Mensajera

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Dentro del arco “Ídolos de la Tormenta” hemos acabado con la primera fase: el librojuego “Un Misterioso Encargo“. La semana pasada publicamos su conclusión: el relato “En la Escena del Crimen“, y en los próximas semanas publicaremos las siguientes parte de la historia que, a través de partidas de rol que hemos jugado con algunos de vosotros, hemos ido creando colaborativamente.

“Ídolos de la Tormenta” se basa en un personaje central: la Mensajera. Una aventurera que ha viajado desde Escisión, la capital Entánica, hasta Puerta de las Tormentas. Llevando consigo un misterioso paquete, sus aventuras y vuestras decisiones han sido el desencadenante de lo que está ocurriendo en Puerta de las Tormentas en estos momentos.

Sin embargo, apenas conocemos a la Mensajera. Y habiendo sido interpretada por 89 personas distintas, la mejor forma de descubrirla es hacerlo con vosotros.

Así que hoy os lanzamos una pregunta y una encuesta, que dejamos abierta para que ampliéis con lo que se os ocurra:

Si tuvieras que describir a la Mensajera en tres palabras, ¿cuáles serían?
  • La Mejor Ladrona (♫Llegare a ser la mejor. La mejor que habrá Jamaaaás ♫)* 40%, 2 votes
    2 votes 40%
    2 votes - 40% de todos los votos
  • Ladrona muy cuidadosa 20%, 1 vote
    1 vote 20%
    1 vote - 20% de todos los votos
  • Aventurera algo patosa 20%, 1 vote
    1 vote 20%
    1 vote - 20% de todos los votos
  • Inconsciente y afortunada 20%, 1 vote
    1 vote 20%
    1 vote - 20% de todos los votos
  • Adicta al juego 0%, 0 votes
    0 votes
    0 votes - 0% de todos los votos
  • Investigadora demasiado entrometida 0%, 0 votes
    0 votes
    0 votes - 0% de todos los votos
  • Vive al límite 0%, 0 votes
    0 votes
    0 votes - 0% de todos los votos
  • Rebelde sin causa 0%, 0 votes
    0 votes
    0 votes - 0% de todos los votos
Votos Totales: 5
13 junio, 2018 - 21 junio, 2018
La encuesta está cerrada

Dejaremos la encuesta abierta durante una semana, tras la cuál conoceremos los resultados. Si tienes más ideas, déjanoslas en los comentarios, o cuéntanoslas en Facebook o en Twitter.

¡Anímate y cuéntanos tu historia!

Ricardo García
@BardoVilia

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

En la escena del crímen

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Kurt Highes, sargento de la Guardia de Puerta de las Tormentas, se agachó para inspeccionar los cuatro cuerpos carbonizados. Por la forma en la que estaban dispuestos, habían salido despedidos desde el centro de la habitación. La explosión se produjo allí, y debió de ser tremenda. Poco quedaba de sus rostros para ayudar en la identificación.

-¿Ninguno de ellos pertenecía al servicio de la mansión? -increpó Kurt a uno de los hombres de armas al servicio de Andrea Rockstead.

El mercenario, que tenía más aspecto de matón que de soldado, se encogió de hombros.

-Yo no los he visto nunca. Y hay pocos sirvientes en esta mansión, además de nosotros.

Kurt levantó la vista a su interlocutor.

-Las Flechas Rojas, ¿no es así?

-Así es. El mejor cuerpo de seguridad de toda Media Esuarth -asintió el mercenario con claro orgullo.

Kurt continuó examinando la escena sin añadir nada más. Los pedazos de cristal se mezclaban con los tablones rotos de lo que habían sido las mesas y muebles. Todo estaba cubierto de numerosas manchas de diversos colores oscurecidos por el fuego. El olor era espantoso.

Entonces se detuvo. Un amasijo de pieles calcinadas cubría una de las mesas que todavía se sostenía en pie. Parecían haber sido puestas allí con delicadeza, como si alguien hubiera tenido extremo cuidado con lo que sea que habían envuelto.

-Entiendo que esto forma parte de lo que había traído la mensajera herida -comentó dirigiéndose de nuevo al mercenario.

-Sí, eran buenas pieles. La explosión no logró quemarlas.

-Ni tampoco lo que contenían, entiendo…

El hombre de armas no contestó, encogiéndose de hombros. Kurt ya se había encontrado muchos puntos grises en este caso. Muchos de ellos le recordaban a operaciones del mercado negro: una mensajera que llega con las últimas horas del día, un grupo de ladrones dentro de la mansión, nadie sabe qué se estaban disputando… Cualquier guardia estaría interrogando a todos los habitantes de la mansión en busca de contradicciones en sus historias.

Pero la mansión pertenecía a Andrea Rockstead, Ingeniera Jefe y Miembro del Consejo de Media Esuarth. La estudiosa no se había mostrado excesivamente preocupada por los acontecimientos, y Kurt quería mantener su puesto en la guardia.

¿Qué hay de la mensajera? ¿Cómo evoluciona? -preguntó mientras recogía aleatoriamente algunos de los restos de la explosión. “Evidencias”, le habían pedido.

-Los sacerdotes dicen que se recuperará, pero que la explosión le dejará secuelas. Todavía está inconsciente.

-Sobrevivir a una explosión así es más de lo que cualquiera de nosotros podría pedir. Liveta debe tenerla en gran estima.

Ambos abandonaron la habitación y atravesaron el rellano alfombrado hasta las escaleras que llevaban al primer piso. Los recibió una sonora y característica carcajada femenina que Kurt reconoció al instante. También reconoció otra voz profunda y rota por los años de abuso del tabaco. Kurt no pudo evitar maldecir en voz baja, lo que provocó una mirada divertida por parte de su acompañante. Sin detenerse a añadir nada más, Kurt se acercó hasta la pareja y se cuadró en un saludo marcial.

Johann Bolton, Comandante de la Guardia de Puerta de las Tormentas, asintió con aire cansado e indicó a su subalterno que podía relajarse. Ante él, Andrea Rockstead continuaba con su animada diatriba, narrando su versión de los hechos.

-Tuvimos muy mala suerte -hablaba con rapidez, casi con nerviosismo, como si intentase que sus palabras fuesen a la misma velocidad a la que iban sus pensamientos-. Había pasado todo el día intentando refinar una sustancia altamente volátil para aumentar la temperatura a la que se llevaba a cabo la reacción explosiva. Llevaba toda la tarde trabajando en mi laboratorio, pero la mensajera llegó justo cuando estaba tomándome un refrigerio. Muy necesario, por otro lado, porque apenas había comido en todo el día con la emoción de los avances que había ido logrando.

>>Ni siquiera me dio tiempo de verla. Estaba a punto de salir de las cocinas cuando el laboratorio explotó. Todos nos tiramos al suelo, por miedo a que algo nos golpeara. Yo me metí debajo de la mesa. Fue una buena decisión: las ollas cayeron causando un gran estrépito, y…

-La mensajera, Andrea -lo interrumpió Johann, intentando guiar el relato.

-Sí, y subí hasta el laboratorio para ver qué había pasado. Allí encontré los cinco cadáveres y el cuerpo, todavía con vida, de la chica. Por supuesto, llamé a los sacerdotes de Sior inmediatamente. Parece que han podido atenderla a tiempo.

-¿Habéis dicho cinco cuerpos? -interrumpió Kurt esta vez, sorprendido. Andrea asintió, pero antes de poder añadir nada más Kurt se dirigió a su superior-: Tan solo hay cuatro cuerpos en el laboratorio, señor. Es posible que uno de ellos haya logrado huir.

-No me había fijado -añadió Andrea, sorprendida-. ¿Había un hombre pequeño, delgado y con cara de rata entre los muertos?

-Queda poco que permita distinguirlos, pero creo que ninguno de los cuerpos que hay allí es así.

Un corto y meditabundo silencio siguió las palabras de Kurt.

-¿Qué hay del mensaje que iban a entregarte, Andrea? ¿Has podido recibirlo? -preguntó Johann.

-No, aún no he podido hablar con la mensajera. No sé qué traería -contestó Andrea. Parecía que empezaba a cansarse del interrogatorio.

Kurt recordó entonces los restos de pieles que había visto en el laboratorio. Parecían haber envuelto algo importante, y habían sido tratadas con sumo cuidado. El sargento tragó saliva. Sin dejar de observar la aparentemente honesta sonrisa de Andrea, decidió guardarse sus pensamientos.

-¿Qué sabemos de la mensajera, entonces? -volvió a intentarlo Johann.

Kurt asintió y respondió con rapidez:

-Sólo sabemos que llegó a la ciudad ayer a última hora, pero no sabemos desde dónde. La vieron por primera vez en el mercado, preguntando por un guía que lo pudiese llevar hasta la mansión. No se detuvo a descansar. Hay rumores de que la vieron también en dirección a los Barrios Bajos, pero si es así no se detuvo mucho tiempo.

-Llegó aquí después del atardecer, si os sirve -añadió Andrea-, y ahora, si no tenéis más preguntas, debo volver a mis experimentos.

-¿Tus experimentos? El laboratorio está destrozado.

Andrea se encogió de hombros.

-Ya he pedido que me traigan muebles, herramientas e ingredientes para continuar por donde iba. Hoy me traerán la mayor parte y todo debe quedar perfecto. Será necesario que supervise la instalación.

Johann Bolton asintió y suspiró.

-Me parece que ya hemos acabado aquí Highes. Volvemos a la casa de guardia.

El sargento se cuadró y se marchó para cumplir la orden.

——-

-Así que Andrea recibió su paquete -una seductora voz de mujer escapaba bajo los pliegues de una amplia capucha de color gris.

El guardia asintió, incómodo. Se esforzó en cubrirse con su capa, intentando pasar desapercibido al grupo de guardias que salía en aquellos instantes de la mansión de Andrea Rockstead. Entre ellos pudo identificar al Comandante de la Guardia. Un sudor frío recorrió su espalda.

-Debo irme -anunció, pero una sonrisa gélida de labios llenos y dulces lo detuvo.

-Has hecho un buen trabajo -dijo la mujer, y le tendió una pequeña bolsa en la que tintineaban un buen puñado de monedas-. Seguiremos en contacto.

El guardia anónimo tomó la bolsa y asintió. Acto seguido echó a correr con la intención de interceptar al grupo donde se suponía que debía estar esperándolo. Una ambiciosa mirada de ojos claros lo acompañó a lo largo del camino.

——-

Autor: Ricardo García
Mansión de Andrea Rockstead. Distrito Gubernamental de Puerta de las Tormentas. Media Esuarth, Reino de Entanas.
35 de Ragniar del 1487 d.S.


En este relato presentamos las conclusiones y la siguiente escena a los acontecimientos ocurridos durante el librojuego “Un Misterioso Encargo”, que presentamos en el fin de semana de del 4, 5 y 6 de Mayo de 2018 en el FicFest de Sevilla.

“Un Misterioso Encargo” sigue las aventuras de esta misteriosa mensajera en su viaje hasta Puerta de las Tormentas para entregar un misterioso paquete a la Ingeniera Jefe de la ciudad. A través de las decisiones del jugador, la historia podía tener un final u otro.

Las conclusiones presentadas en este relato son el producto de las decisiones de las 89 personas que terminaron la aventura durante ese fin de semana. Son esas acciones las que quedan establecidas en la historia de Puerta de las Tormentas, y en las que se basarán las siguientes historias que van a ir surgiendo.

Este relato sirve de preludio a la historia narrada en “Estirpes de Ladrones”, las partidas que organizamos también durante el FicFest. Pronto publicaremos también los hechos ocurridos en esas partidas.

Todas estas historias quedan enmarcadas en un arco argumental que hemos llamado “Ídolos de la Tormenta”, y que continuaremos avanzando en los eventos y en los librojuegos que iremos anunciando próximamente.

¿No has podido jugar a “Un Misterioso Encargo”? ¿No lo has podido explorar por completo? ¡Todavía estás a tiempo! Échale un vistazo. ¡Es gratis!

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Un misterioso encargo – Resultados obtenidos en el FicFest

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

El fin de semana del 4, 5 y 6 de Mayo la Iniciativa Vilia acudió al FicFest celebrado en el Palacio de Congresos de Sevilla.

Durante estos tres días los organizadores y colaboradores de la Iniciativa tuvieron la oportunidad de conocer y hablar con varios cientos de fanáticos de la ficción y, en particular, de la fantasía medieval. Pudimos compartir con ellos el ideal de la Iniciativa Vilia: crear un mundo fantástico en comunidad, de forma que cualquier lector pueda convertirse en creador de lugares y personajes y en narrador de historias.

¡A todos los que os detuvísteis a charlar con nosotros os damos las gracias! Vuestro interés y vuestro tiempo nos animan a continuar cultivando esta semilla que es Vilia y que queremos convertir en un proyecto, una comunidad y una historia compartida.

Un misterioso encargo

Una de las actividades estrellas que llevamos al FicFest fue “Un misterioso encargo”: un relato interactivo que publicábamos por primera vez durante el evento, y que mostramos como punta de lanza del tipo de contenido que queremos crear y animar a crear.

Un contenido que no solo involucre al creador como narrador de la historia, sino también al lector. Que permita a éste último tomar las riendas de la historia y decidir cómo termina.

En base a esta premisa, “Un misterioso encargo” está diseñado para que considere todas las decisiones que haya tomado cada jugador. En base a todas esas decisiones vamos a crear un relato: el primero de un arco centrado en Puerta de las Tormentas y en las rivalidades de las bandas de ladrones presentes allí.

Ya hemos descubierto mucha información sobre lo que ha pasado durante todas las partidas jugadas en el relato interactivo. Os la presento a continuación.

¿No has probado “Un misterioso encargo”? ¿Te faltan secretos por descubrir? Todavía puedes echar un par de partidas, incluso desde tu móvil.

¡¡Llamada a Creadores!!

Seguimos buscando a personas interesadas en colaborar con la creación de este nuevo mundo fantástico. Si te gusta escribir, dibujar o componer, mándanos un correo a bardomero@vilia.es con un pequeño ejemplo de lo que más te gusta hacer, o con un enlace a tu blog personal o portafolio, y únete a nuestra comunidad de Creadores.

Ricardo García

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

La leyenda de Adalia

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Cuenta la leyenda que un espíritu de la naturaleza llamado Adalia, favorita de Sylvia, la diosa de la naturaleza, se enamoró perdidamente de un joven granjero humano. Eran los tiempos en los que los dioses aún caminaban entre nosotros y estaba prohibido que los humanos se relacionasen con los seres divinos, ya que ello era considerado antinatural. Por ello, Adalia no podía hacer otra cosa que observar a su amado desde el linde del bosque, siempre deseando poder acercarse más.

Meses pasó el espíritu en una vigilia constante, hasta que finalmente tomó una decisión. Durante la noche, mientras el granjero dormía, Adalia se aproximó hacia la colina a la que él solía llevar a pastar a sus ovejas, y elevó una plegaria a Sylvia, rogándole su bendición. La diosa, conmovida por la emoción que Adalia le transmitió, ungió a su favorita con una sóla de sus lágrimas, transformándola en un majestuoso roble.

A la mañana siguiente el granjero descubrió el árbol, y considerándolo una señal de la bendición de los dioses decidió encargarse personalmente de que tuviese los mejores cuidados.

Una tarde, después de acabar con sus quehaceres habituales, el granjero se encontró presa de un profundo sopor. Decidió aprovechar la sombra del árbol para echar una cabezadita. Y en sus sueños, por primera vez, Adalia y su granjero se encontraron por fin.

Se dice que el granjero quedó tan prendado por el espíritu que nunca quiso despertar. Y Sylvia, en honor a la que había sido su favorita, convirtió también al humano en un árbol tan magnífico como el que era Adalia para que pudiesen seguir juntos para siempre.

Y aún hoy, cientos, puede que miles de años después, se cuenta que ambos siguen juntos, sus raíces entrelazadas en un abrazo eterno. Y aquellos que duermen a sus pies parecen oír, llevadas por el viento, cómo se susurran palabras de amor.

Autor: David Russo

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Echando la vista atrás

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Se acaba ya el año 2017.

Echando la vista atrás es increíble lo rápido que han pasado los días. Días llenos de sueños. Llenos de diversión. De esfuerzo. Y de creación.

2017 nos ha brindado muchas oportunidades. Describirlas todas podría llevarme mucho tiempo y muchas lineas, algo que desde luego haría justicia a todos y cada uno de los hitos que hemos vivido. Sin embargo, dado que se nos está acabando el año mientras escribo estas palabras, será necesario que lleve a cabo un ejercicio de síntesis y escoja los cinco logros más representativos.

Echemosles un vistazo rápido. Una ojeada al pasado que nos permita asentar los pies ante lo que nos depara el futuro.

Proyecto Editorial: Vilia se da a conocer

Hace unos meses anunciábamos que la Iniciativa Vilia estaba cambiando. En la vida de David Russo y mía habíamos encontrado el espacio para poder lanzarnos y dedicar nuestro tiempo y esfuerzo al mundo de Vilia. Esa decisión ha dado lugar a mucho movimiento desde entonces.

Vilia es un mundo fantástico que hemos visitado desde hace muchos años, y conocemos íntimamente. Hemos narrado muchas historias y hemos guiado a decenas de jugadores a través de los lugares más maravillosos y más endiablados que nuestra imaginación ha podido gestar. Invariablemente seguimos haciéndolo hoy en día, siempre que tenemos oportunidad.

Personalmente, siempre había tenido una inquietud vital: si podía llevar a Vilia a mis jugadores, si podía crear historias con ellos, si podía ayudar a otros Directores de Juego a hacerlo… ¿Por qué no llevamos Vilia más allá, y lo mostramos al mundo? Plantearnos publicar una de las historias que escribíamos casi semanalmente parece tan solo el paso lógico, uno que no es difícil dar.

Pero Vilia no está formado solo por las historias que lo han formado. Posee una actitud. Un ideal creativo que se basa en la Creación Colaborativa. Y la siguiente pregunta que surge es: ¿cómo podemos embeber este ideal en una aventura?

Hemos pasado muchas horas estrujándonos la cabeza para poder crear algo que se ajuste a todo esto. Y, honestamente, el resultado al que estamos llegando me quita el aliento.

Entre nuestras notas y nuestros documentos de trabajo tenemos la estructura de un libro que proporciona tres cosas:

  1. Una perspectiva detallada de la ciudad de Puerta de las Tormentas, una ciudad-fortaleza que queremos que sea la puerta a través de la que poder presentar Vilia.
  2. Una aventura que ahonda en el intrincado momento político de la ciudad. Un súbito incremento de la presencia militar está provocando un cambio de poder, una oportunidad que cinco facciones intentarán aprovechar para sacar beneficio.
  3. La oportunidad de que el grupo que personajes que juegue esa aventura deje su impronta en la ciudad. No solo a través de la facción que decidan apoyar, sino llegando a interactuar con personajes claves para el entorno, participando de su destino, creciendo con ellos.

Y todo ello no sería posible si no fuese por…

El equipo de Vilia crece

Vilia ha estado formado siempre por decenas de personas que han invertido su tiempo e interés en desarrollar historias dentro de este mundo fantástico.

Sin embargo, con el paso que dimos en Septiembre, David Russo y yo mismo decidimos dedicar nuestro esfuerzo casi en exclusiva. Durante este viaje hemos tenido la suerte de encontrarnos con personas afines que han decidido embarcarse con nosotros en este hermoso proyecto, poniendo a nuestra disposición su tiempo y sus enormes talentos.

Es el caso de Ana Carmona, nuestra genial ilustradora, que está poniendo tinta y color a nuestros sueños y nuestras historias. Nada nos ilusiona más que poder enseñaros las increibles creaciones que salen de sus manos.

También lo es de Óscar Fernández y Manuel Dominguez, ambos apasionados de la composición musical. Cada vez que crean una nueva pieza musical, nuestra imaginación vuela mientras las escenas que estamos creando se desarrollan por sí solas. ¡Porque sí, nuestro proyecto incluye música!

Lo mismo se puede decir de Fernando Doblas. Apasionado de los videojuegos, recientemente ha comenzado a colaborar con nosotros poniendo a nuestra disposición sus enormes capacidades de marketing, publicidad y gestión. Todo ello es vital para poder llevar nuestro proyecto a los miles de fans de la fantasía, la literatura y los juegos de rol a los que queremos presentar nuestro libro.

Y cómo no, tenemos que destacar a Moisés López y a Francisco Macías, ambos jugadores de Vilia desde hace mucho tiempo, y que emplean cada momento que tienen para compartir nuestra ilusión por el proyecto.

Y es que de compartir va la cosa…

Colaboración con el Dirigible: Charlas de Dirección de Juego y Creación de Mundos

Este año hemos tenido la oportunidad de participar y organizar tertulias sobre estos temas, aportando desde nuestra Iniciativa un punto de vista colaborativo a la hora de encararlos. Esto nos ha permitido ponernos en contacto con grandes personas tan apasionadas por la narración y el rol como nosotros.

Los ratos que hemos compartido destacan por ser muy enriquecedores. Con los socios y colaboradores de El Dirigible hemos compartido puntos de vista, técnicas, historias e ideas que nos han llevado a crecer y ha adorar aún más la labor creativa y cultural que nos une, y que ellos saben llevar a cabo de forma espléndida y desinteresada.

Si no los conocéis, os invito a que los visitéis en Sevilla. Además de conocerlos, podréis participar en las muchas actividades que llevan a cabo semanalmente.

Al fin y al cabo, conocer y darse a conocer es muy importante…

Presencia en Redes Sociales

Por eso este año hemos decidido crear puntos de contacto en Redes Sociales. Puntos que nos permitan crear conversaciones interesantes sobre esta pasión creativa que compartimos, y nos permita participar en otras muchas ya existentes.

Si no los conoces aún, ¡estás tardando en echarles un vistazo!

  • Página de Facebook: https://www.facebook.com/mundovilia/
  • Perfil de Bardomero en Vilia: https://twitter.com/BardoVilia

Todos ellos, medios que nos permitan seguir contando historias…

Proyectos Narrativos

Y es que de historias va esta Iniciativa. Con ella como base, continuamos contándolas a través de nuestros dos proyectos principales. Ambos merecen una mención especial.

La campaña de Avatares del Renacer acaba de encaminar los últimos compases del Capítulo 4: Caminantes de Planos. Tras haber recorrido tres extraños mundos, cada uno de los tres grupos que partieran en busca de la Llama ha logrado llegar hasta ella a través del Abismo. Los horrores que han tenido que superar, y las entrañables criaturas que han tenido que dejar atrás, solo han servido para lograr que vuelvan a encontrarse tras casi un mes de viaje. Y con su reencuentro, el mundo de Vilia cambiará drásticamente…

El próximo 27 de Enero de 2018 se unirán los tres grupos para terminar este largo viaje e iniciar el camino de vuelta.

La campaña de La Máscara de Plata se estrenó en 2016. A lo largo de 2017 ha pasado por una etapa de cambios en la que la historia que estamos narrando ha pasado del misterio y el horror inenarrable a una búsqueda épica y desesperada por traer algo de luz a un océano por lo demás oscuro y devastado por la locura. Esto ha provocado un cambio en el sistema de juego que estamos utilizando. Dejamos atrás la Llamada de Cthulhu para embarcarnos en una aventura subacuática con Dungeons and Dragons 3.5.

Dudo mucho que eso haga que esta campaña sea menos mortal y desesperante, pero eso es algo que podremos ver en Febrero…

Un 2018 enorme

Y es que tras un vistazo rápido al paso, uno no puede más que volver la vista hacia adelante. El año 2018 va a estar cargado de aventuras, de las que solo puedo contaros algunas:

  • Llevaremos a cabo el Proyecto Editorial hasta el final, creando el primero de los que esperamos que sean muchos libros. Además de algo adicional que nos permita hacer crecer el mundo con cada publicación…
  • Continuaremos creando charlas y espacios de encuentro entre narradores, directores de juego y creativos donde demos a conocer los métodos de Creación Colaborativa que utilizamos.
  • ¡Llevaremos Vilia a las plataformas de video, como Youtube! Ya hemos empezado a hacer nuestro pinitos
  • Comenzaremos el Capítulo 5 de los Avatares del Renacer, continuaremos la Máscara de Plata, y proporcionaremos espacio para más proyectos narrativos que quieran utilizar Vilia como su base.

El año 2018 va a ser un año lleno de aventuras. ¿Estás preparado?

Ricardo García
Coordinador de la Iniciativa Vilia

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Ciclo de Charlas: Creación de Localizaciones y Entornos Urbanos

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page
Mystical Windows, by Kellepics

Mystical Windows, by Kellepics

Un estrecho puente de piedra tras el que ruge una inmensa cascada. La torre de un campanario en la ciudad de Magnimar. Las atestadas calles de la Ciudadela, desde donde se divisan los satélites que rodean esta ciudad artificial suspendida en el espacio. Las calas secretas, lavadas por las olas del atlántico, que ocultan las horribles y depravadas sombras que cubren el pueblo de Innsmouth, Massachusetts. La corte, llena de intrigas y juegos de poder, del Archiduque de Media Esuarth.

Todos ellos confieren una escena y una condiciones a las acciones de un grupo de Personajes Jugadores. Son clave para su interacción con el mundo, y pueden ser la base para su involucración por el mundo en el que están jugando.

Como director de juego, las formas de presentar estas localizaciones, su tono y su nivel de detalle son aspectos muy importantes para la ambientación de una partida.

En la charla que llevaremos a cabo el próximo Miércoles, 13 de Diciembre a las 18:30 en la Asociación el Dirigible compartiremos nuestras experiencias en la creación y utilización de estas localizaciones. Partiremos desde un punto de vista general para centraremos posteriormente en los entornos urbanos, en los aspectos a considerar para su creación y en los tipos de aventuras a los que puede dar lugar.

Por último, comenzaremos una Dinámica Colaborativa en el que crearemos una ciudad entre los asistentes. ¡Lugares, historias, intrigas y aventuras serán la clave para utilizar estos recursos en cualquiera de nuestras partidas!

Esta charla es la primera de un ciclo de charlas orientadas a la Creación Colaborativa de Mundos que moderará Ricardo García, coordinador de la Iniciativa Vilia. Puedes apuntarte AQUÍ.

Además, ese mismo día a las 17:30 tendremos una nueva sesión de la Iniciativa Vilia, donde compartiremos nuevas ideas y hablaremos de los proyectos que estamos llevando a cabo junto con nuestros colaboradores. ¡Ven a conocernos y cuéntanos tu historia!

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Ciclo de Charlas: Temas Sensibles en los Juegos de Rol

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page
Argument, Conflict, Controversy - Pixelbay

Argument, Conflict, Controversy – Pixelbay

 

Hoy en día, la discusión sobre los llamados “temas sensibles” y sobre lo que es más o menos apropiado tratar está particularmente en boga. Vayas donde vayas es imposible escapar de esa discusión, y no es raro en absoluto que uno piense que lo mejor es directamente evitar ciertos temas de conversación directamente.

¿Pero es eso aplicable también en el ámbito de los juegos de rol? Hay quien los considera una forma de escapismo que debería mantenerse al margen de los aspectos más delicados del mundo real, mientras que hay quien los considera una herramienta extremadamente potente para estudiar y tratar ciertos temas.

¿Hasta qué punto es apropiado o incluso lícito llevar a una partida, que no deja de ser un momento de ocio, un tema que puede, potencialmente, incomodar o incluso dañar a algunos de los jugadores? ¿Debería hacerse sólo después de hablar con ellos para asegurarse de no traspasar ninguna linea roja? ¿Y cómo se aplican estos conceptos a la idea de creación de mundos?

Si alguna vez te has hecho algunas de estas preguntas (o te las estás haciendo ahora), te apetece comentar tu opinión al respecto, o simplemente te pica la curiosidad, este miércoles estaremos encantados de comentar el tema a fondo.

Una nueva charla para Jugadores y Directores de Juego en la que poder conversar sobre nuestro juego favorito. Esta charla será moderada por David Russo, Coordinador de la Iniciativa Vilia en el Dirigible el próximo Miércoles 29 de Noviembre a las 18:30. ¡Apúntate aquí!

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

Un hombre, un mendigo y un ser

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page

El hombre invitó a la tercera ronda a todos los presentes. Hoy había sido un día de suerte.

Mientras bebía su cerveza volvía a contar la misma historia. La historia de cómo entre las ruinas de la playa, mientras buscaba moluscos para un arroz con los amigos se encontró entre el lodo un anillo.

El anillo ya estaba carcomido por la sal y el agua del océano. Estaba hecho de plata. Pero no una plata cualquiera, sino de una plata finísima. La más fina que el hombre había visto nunca. En el centro del anillo había engarzada una piedra que había sido pulida con destreza. Una gema amarilla que, a pesar de haber pasado Thrain sabía cuánto tiempo en las condiciones destructivas del agua de mar, parecía no haber perdido su esplendor.

Vista su suerte, el hombre se dispuso a vender el anillo. Antes de salir de la playa se cruzó con un viejo mendigo. Todos conocían en la ciudad a aquel viejo loco. Se decía de él que antes había sido un marinero de fortuna, pero que en extrañas circunstancias perdió el juicio y con él, su suerte. Llevaba deambulando por Cartago desde que el hombre tenía memoria y gente mucho mayor que él lo había conocido. A todos sorprendía su increíble vitalidad a pesar de rondar los noventa años.

Al cruzarse, el mendigo le pidió por favor que le diera ese “tesoro” que había encontrado. El hombre sacó el anillo y preguntó al anciano qué podía ofrecerle. El mendigo sacó un frasquito de cerámica negra, una cerámica que el hombre no había visto nunca. El poseedor de la sortija bufó divertido mientras se alejaba de aquel viejo loco.

Se dirigió a uno de los joyeros de la ciudad y, tras tasarle el anillo, le ofreció una suma exorbitante. El hombre no se lo pensó. ¡Aquella cantidad suponía más dinero del que habría conseguido en años de faena en el mar!

Y así había llegado aquella noche en la posada. Estaba a reventar de gente y el hombre había invitado a tres rondas a todos los presentes. Miró alrededor y vio los rostros felices tanto del posadero, August, como de varios compañeros de viajes.

Y cuando miró a la esquina de la tasca pudo ver un rostro familiar, que había visto esa misma mañana. Aquel mendigo.

El mendigo estaba sentado en una mesa. Delante de él había una de las jarras a las que había invitado el hombre. ¿Y había querido cambiar el anillo por un estúpido tarro de cerámica? En silencio, el mendigo alzó su jarra honor del hombre y se la llevó a los labios mientras su arrugado rostro mostraba una misteriosa sonrisa. Casi irónica.

Entonces hubo un cambio. Tras un parpadeo los ojos del mendigo cambiaron del tono marrón común de muchos Westfalli al negro más oscuro que el hombre había visto nunca. Era un negro que salió de sus pupilas y se extendió por toda la superficie del ojo, hasta el blanco.  Un negro más oscuro que una noche sin luna, que la oscuridad del mar más profundo. Esos ojos lo miraban a él, sin parpadear.

Intentando evitar aquella mirada no pudo evitar fijarse en un pendiente de plata engarzado con una perla blanca que el anciano llevaba en la oreja izquierda. Una vez más, no pudo evitar volver a mirar aquellos ojos negros, alienígenas.

El hombre reparó entonces en que la gente no reparaba en aquel mendigo. Quizás porque la gente no suele prestarle atención a los vagabundos, se dijo. Tragó saliva, nervioso. Mintiendo, le dijo al posadero que salía tomar el fresco, que el ambiente de la taberna le estaba agobiando. En realidad, una profunda inquietud le revolvía las tripas.

La niebla cubría la calle del muelle donde estaba la tasca, lo que era raro ya que estaban en verano.  Tras un par de pasos oyó como la puerta se volvía a abrir, y al darse la vuelta pudo ver al mendigo mientras se volvía a cerrar con cuidado la puerta. Acto seguido fijó su mirada en el hombre, con aquellos ojos enormes y negros.

El hombre se dispuso a correr, solo sabrían los dioses qué era realmente ese mendigo. Cuando giró hacia una de las calles del puerto se detuvo. Bajo la tenue luz de la luna le pareció ver recortarse entre la niebla una figura de apariencia humana; pero más delgada, más grácil, que empuñaba en sus manos una espada larga. A su derecha vio otra figura idéntica, como una especie de reflejo de la primera. ¿El mendigo habría contratado a aquellos hombres para matarlo? ¿Eran hombres siquiera? Al mirar de nuevo al frente se topó de nuevo con la negra mirada del mendigo, que le sonrió.

Le dijo que debería haberle dado el anillo pues sus auténticos dueños, los dioses, seguían vivos. El hombre retrocedió de espaldas al muelle, asustado, pues aquellas siluetas oscuras ya estaban muy cerca. Una de ellas pareció lanzarle algo. A sus pies cayó aquel dichoso anillo. ¿Cómo lo habrían recuperado aquellos demonios? ¿Seguiría vivo el joyero?

Con el siguiente paso atrás el hombre notó el borde del muelle. A sus espaldas el sonido del océano chocando con los postes que lo sostenían.  Cuando el mendigo sacó un cuchillo decidió darse la vuelta, pues no aguantaba más aquella mirada.

De repente, precedido solo por un chapoteo, una oscura figura saltó desde el agua hacia el borde del muelle. Con una mano terminada en uñas afiladas agarró la nuca al hombre y le obligó a mirar su rostro. Pudo ver sus ojos, del mismo negro despreciable que poseía el mendigo, enmarcados dentro de un anguloso rostro azulado. Su nariz fina estaba contraída de furia. Sus labios, retraídos en desprecio y enfado, mostraron una hilera de dientes cónicos.

Entonces el ser hundió una daga en el vientre del hombre y, con él agarrado, volvió a saltar al agua.


Autor: Moisés López, Director de Juego de la Campaña “La Máscara de Plata” y quesero artesano.

Editor: Ricardo García

Comparte esta historia:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on RedditEmail this to someonePrint this page